Región / ENERO 17 DE 2021 / 1 mes antes

Me encontré en la vida con… Camilo Hadad Salame

Autor : Gabriel Echeverry González

Me encontré en la vida con…  Camilo Hadad Salame

Valioso ejecutivo y profesional nacido en Armenia el 18 de octubre de 1944 y fallecido en la misma ciudad el 4 de abril de 1995, sus padres los distinguidos ciudadanos Antonio Hadad Kiuhan y Olga Salame —don Antonio, inmigrante de la República de Líbano, y doña Olga, nacida en el departamento del Tolima pero de padres libaneses— en dicho hogar nacieron: Duva, Evelyn, Gabriel, Fernando, Roberto, Diego y Camilo, destacados profesionales.

Camilo cursó sus estudios primarios en el colegio San José de los Hermanos Maristas y culminó con éxito en 1961 su bachillerato en el colegio de San Bartolomé de la Merced en Bogotá. 

Empezó carrera de Agronomía en la Universidad de Caldas, al cabo de un año viajó a Honduras a la Escuela Agrícola Panamericana y finalmente terminó su profesión en la Universidad de Tucson, Arizona; cursó un posgrado de maestría en Nutrición Animal en Turrialba, Costa Rica, en 1969. Tuvo 4 hijos: Felipe Antonio, brillante abogado litigante, María Isabel, comunicadora social, Paula Andrea y Viviana, ingenieras eléctricas.

Al regresar al país, se vinculó a Cecora —entidad adscrita al Incora—, con el fin de desarrollar políticas agrarias vinculadas a productos concentrados para animales y en general a las actividades del centro comercial del Instituto Colombiano para la Reforma Agraria.

Rector Universidad del Quindío

En 1971, el consejo superior de la Universidad del Quindío lo nombró rector del plantel, para reemplazar al distinguido intelectual y exsenador Ramón Buitrago Herrera, en una época de grandes convulsiones en las universidades colombianas; la UQ estaba en una situación difícil que Hadad logró normalizar, gracias a sus condiciones ejecutivas, su enorme capacidad de trabajo y su visión.

Hombre de metas y trabajador incansable, creó un comité para poner en marcha un ambicioso plan de desarrollo para la U, conformado por Huberto Jaramillo Botero, a la sazón secretario general; Horacio Salazar Montoya, decano de Ciencias; Luis Eduardo Álvarez Henao, decano de Humanidades, y el suscrito, representante de los profesores. Debo confesar que fue un trabajo estupendo, diligente y concienzudo, con la asesoría del arquitecto Alberto Mendoza Morales, poniendo en práctica el método participativo, que después utilizó en otras regiones.

A Camilo lo sucedió en 1974 el doctor Marino Bustamante, distinguido educador.

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Juegos nacionales universitarios de Ascun

Por sus condiciones ejecutivas, capacidad de trabajo y el conocimiento directo de sus valores personales, fue llamado por las directivas de la Asociación Colombiana de Universidades, para dirigir los juegos universitarios de 1975; su carácter de exrector y el conocimiento del mundo universitario, le permitió dirigir unas justas en varios deportes con mucho éxito. Los juegos significaron un acicate de importancia para el desarrollo de las incipientes construcciones deportivas existentes; gracias a la excelente gestión de Hadad, la Universidad del Quindío construyó una cancha de fútbol con medidas oficiales, la pista atlética de carboncillo, piscina olímpica de 50 metros y otros escenarios. Los juegos además permitieron una buena promoción de la región y fue el precedente para los posteriores juegos nacionales.

Fundación para el Desarrollo del Quindío

El consejo directivo de la destacada fundación que tanto le ha servido a la región, designó al doctor Hadad como director en 1976, con el fin de atraer empresas, industrias e inversionistas; en efecto, en solo un año de trabajo, imprimió su sello de eficacia y puso muy en alto los objetivos de la fundación.

Club de Empleados Oficiales

Adscrito para la época al Departamento del Servicio Civil —hoy de la Función Pública— el presidente Alfonso López Michelsen, quien asumió en 1974, nombró al frente de esa institución al escritor e intelectual quindiano Jaime Lopera Gutiérrez —cercano a López desde los tiempos del Movimiento Revolucionario Liberal, MRL—; Lopera Gutiérrez nombró a varios de sus paisanos en cargos significativos, entre ellos el autor de estas páginas. 

En 1977 fue designado Hadad como gerente del club —una vasta y bellísima obra social— labor que aceptó y en la cual desarrolló una destacada tarea de afianzamiento de los servicios, el mejoramiento a la atención de los socios, el crecimiento cualitativo de las zonas deportivas, el área social y el lujoso hotel; imprimiendo a sus actos el cumplimiento de metas, Hadad en pocos meses transformó las bellas instalaciones, en un lugar agradable de esparcimiento de alto nivel en los clubes de su género, para un sector de la población carente de buenos servicios de recreación y deporte.

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Comfenalco Quindío

Precedido por los diversos logros conseguidos, la junta directiva de Comfenalco invitó al distinguido profesional a ocupar la dirección, tras la renuncia del doctor Ramiro Londoño Mejía; una época de grandes logros, como el concurso para el diseño y posterior construcción del centro vacacional primera etapa: restaurante, cafetería, canchas de fútbol, baloncesto, voleibol, salón de juegos, parqueadero y 2 piscinas. Debe recordarse que el lote lo había comprado el antiguo gerente Luis Carlos Gómez Jaramillo, antiguo exitoso gerente de EPA y además subdirector del Departamento Administrativo de la presidencia de la República, siendo secretario general Bernardo Moreno y presidente el doctor Álvaro Uribe.

Además, afianzó otros programas de la institución como el área educativa, la creación de la droguería en Calarcá, en un período que no fue fácil pero en el que Camilo avanzó con el equipo administrativo, gracias a sus dotes ejecutivos y humanos sobresalientes. Permaneció hasta 1981, cuando lo sucedió el doctor Ariel Tobón, antiguo sacerdote y abogado.

Centro Automotor

El notable ciudadano y empresario Camilo Villegas Villegas fundó en 1974 la distribución de Renault en Armenia, que con el tiempo se llamó Centro Automotor, en Cali y Palmira Auto Farallones; don Camilo y algunos familiares habían fundado Buses Armenia SA e Inversiones SA; cuando funcionaba la sede en la carrera 19 con calle 13, fue llamado Camilo a la gerencia, con encomiables resultados, como la construcción de la nueva sede en el norte de la ciudad.

Conocí directamente al distinguido profesional miembro de una familia ampliamente enraizada en nuestra región, ciudadanos íntegros y trabajadores que han dado lustre a Colombia, en las diferentes tareas que han asumido; Camilo Hadad Salame fue un trabajador incansable que asumía las responsabilidades que se le asignaban, con un claro deber ético y moral de servicio y honradez; así actuó siempre inclusive cuando tenía que atender algunos bienes familiares, con solvencia y cuidado extremo.

Al destacar su trayectoria que solo cegó su muerte temprana, debo expresar mi gratitud personal y la de todos aquellos que compartieron su condición humana, siempre en función del trabajo y el servicio, ajeno a las vanidades y comprometido con la tierra que amó. Un hombre de hogar, simple y familiar en exceso, que vivió en función de la sociedad y que supo responder a sus obligaciones con singular decoro. Un ejemplo de ejecutivo para las nuevas generaciones que irrumpen en la vida laboral. Un valioso ser humano.



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