Salud / SEPTIEMBRE 11 DE 2022 / 2 meses antes

Los retos del Quindío en salud mental y prevención del suicidio

Autor : Álvaro José Carvajal

Los retos del Quindío en salud mental y prevención del suicidio

En la región han aumentado los diagnósticos de ansiedad y depresión, una tendencia que se ha visto a nivel global, en especial tras la etapa crítica de la pandemia. Foto : Pixabay

Factores sociales, culturales e históricos, así como los efectos de la pandemia de la covid-19, influyen en la salud mental de los quindianos. Autoridades trabajan para reducir las barreras de acceso en los servicios de salud.

El suicidio es un fenómeno social que preocupa a los quindianos y pone de relieve la necesidad de trabajar en estrategias que promuevan el cuidado de la salud mental.

Las cifras de la secretaría de Salud departamental dan cuenta de que en 2020 se reportaron 46 casos de suicidio en el Quindío, en 2021 hubo 49 y en lo que va de 2022, 24. Sin embargo, el recuento de hechos registrados por LA CRÓNICA indica que los números podrían ser mayores: 60 en el 2020, 58 en el 2021 y 26 hasta este sábado 10 de septiembre.

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En cuanto a los intentos de suicidio, de acuerdo con los datos de la secretaría, en lo que va del presente año se han contabilizado 366. El año anterior se registraron 564 y en 2020, 490.

En comparación con el resto del país, Quindío es uno de los departamentos cuya tasa de intentos por cada 100.000 habitantes es mayor que el promedio nacional, según el Instituto Nacional de Salud, INS. Además, el departamento es uno de los 8 a nivel nacional con mayor tasa de suicidios (8,5 por cada 100.000 en 2021, de acuerdo con el Departamento Nacional de Estadística, Dane, por detrás de Vaupés, Amazonas, Arauca, Huila, Risaralda, Casanare y Caldas e igualado con el Valle del Cauca).
 

Los efectos de la pandemia 

La Organización Mundial de la Salud advirtió en marzo pasado que la pandemia de la covid-19 ha tenido un grave impacto en la salud mental y el bienestar de las personas en todo el mundo, al tiempo que ha aumentado la preocupación por el incremento de los comportamientos suicidas.

“Posterior a la fase crítica de la pandemia, hemos observado un incremento de suicidios y de intentos de suicidio. En el 2021 se registraron 2.962 suicidios en Colombia, de acuerdo con el Dane, incrementándose en 7,8% con respecto al 2020”, comenta al respecto la siquiatra Andrea Otero Ospina, médica de la Clínica Imbanaco de Cali y presidenta de la Asociación Colombiana de Siquiatría

La profesional de la salud advierte que la población está muy afectada por causa de todo lo vivido durante 2020 y 2021. “Aunque con las vacunas hemos dejado atrás la peor parte de la pandemia, no han quedado atrás los otros efectos en la sociedad”.

De acuerdo con datos de la OMS, tan solo en 2020 la emergencia sanitaria provocó un aumento del 27% de casos de trastorno depresivo mayor, y del 25% en casos de trastornos de ansiedad. Estas cifras concuerdan con lo que han podido evidenciar los profesionales de la salud mental.

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“Hay una tendencia marcada impresionante de aumento en la demanda de los servicios de sicología y siquiatría, especialmente, y esto está pasando en todo el planeta, y mucho más ahora poscovid. Hay investigaciones que demuestran que las personas que han pasado por esta enfermedad son mucho más susceptibles a tener alguna problemática de salud mental, corrobora Jhon Carlos Buitrago Moncaleano, gerente del hospital Mental de Filandia.

El Quindío no es ajeno a esta situación global, que terminó agravando muchos problemas sociales que ya existían antes de la emergencia sanitaria.
 

“El departamento ha sido históricamente uno de los que puntúa en tasa de desempleo en el país. La pandemia hizo que aún más personas quedaran sin trabajo. Por tal motivo, en 2020 y en 2021 hubo un incremento en las cifras de personas que se intentaron suicidar. A muchos empleadores les tocó cerrar o trabajar desde casa, lo que redujo los ingresos”, explica Juan David Montoya Mejía, referente de Salud Mental de la secretaría de Salud departamental.


Así mismo, añade, muchas personas dejaron de asistir a sus consultas médicas o reclamar sus medicamentos por miedo al contagio, lo que terminó por afectar los procesos de pacientes que estaban siguiendo tratamientos farmacológicos, entre ellos aquellos con diagnósticos de enfermedades mentales.
 

Factores que influyen

A pesar de que se puede hablar de un problema de salud mental generalizado, hay diversos factores que terminan por influir en la siquis de los quindianos y que pueden aumentar el riesgo de ideación y conductas suicidas.

“El consumo de sustancias sicoactivas nos ha afectado en el Quindío, en el Eje Cafetero y en Antioquia en los últimos 15 o 20 años de una manera impresionante. Los 4 departamentos hemos salido en los primeros lugares en todos los estudios de consumo que se han realizado en ese periodo de tiempo en el país. No es una problemática nueva ni de este momento, aunque claro, hay una tendencia al alza al consumo que también es una megatendencia en el mundo occidentalizado”, asegura Buitrago Moncaleano.

En ese sentido, la última encuesta nacional de consumo de sustancias sicoactivas, realizada en 2019 por el Dane, reveló que el 16 % de las personas entre 12 y 65 años que residen en el departamento admitió haber consumido alguna vez en la vida alguna de estas sustancias ilegales, ubicándose tercero a nivel nacional, solo detrás de Putumayo (25,6 %) y Risaralda (20,6 %).

“Ahora, cuando tomamos segmentos de la población, el análisis también empieza a dar cuenta de fenómenos diferentes. Por ejemplo: la salud mental en niños, niñas y adolescentes, medida desde la perspectiva de demanda de servicios, es creciente, pero es que tenemos, la verdad, un problema de maltrato, un problema de violencia intrafamiliar y un problema de abuso sexual gigantesco del cual la sociedad quindiana parece no querer hablar, ahonda el gerente del hospital Mental de Filandia.

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Revela además que el grupo de edad de adolescentes y adultos jóvenes es el que presenta mayores problemas con el consumo de sustancias sicoactivas y reveló que hay un aumento en los casos de ansiedad y depresión en adultos ya con título profesional y/o trabajo.

A principio de año estábamos viendo un aumento del 14 % en las consultas de sicología y siquiatría de casos relacionados con ansiedad y depresión”, expone.

Finalmente, puntualiza el funcionario, “el último punto es lo que está pasando con los adultos mayores, que representan una proporción alta de las personas que se suicidan, quienes tienen enfermedades crónicas no controladas, o que tienen un manejo del dolor que no está siendo el adecuado, terminan sufriendo bastante y optan por quitarse la vida”.
 

Estrategias de prevención e intervención

¿Qué se está haciendo en el Quindío para aumentar el acceso a los servicios de salud mental y prevenir los suicidios? El referente de Salud Mental de la administración departamental indica que se están realizando acciones de promoción y prevención en conjunto con las instituciones encargadas de prestar estos servicios.

“Se está trabajando en generación de capacidad técnica con las Entidades Promotoras de Salud, EPS, y las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud, IPS, con el fin de mitigar la brecha de acceso de salud a los servicios de salud mental: se les da a conocer los derechos y deberes en este ámbito, se les insta a un acompañamiento más personalizado a los usuarios, donde se les pueda dar la cita y hacer un seguimiento”, explica Montoya Mejía.

Así mismo, concluye, “hemos brindado capacidad técnica a instituciones que nos lo han requerido, como por ejemplo planes locales de salud, instituciones educativas, nuevas IPS privadas que no tienen un amplio conocimiento del tema, y actividades en general con la comunidad, para poder que conozcan más de este evento de interés en salud pública”.
 

¿Cómo reaccionar ante un caso cercano?

“Cuando veamos señales de alarma en alguien que pensemos que puede estar en riesgo suicida, no debemos dilatar la situación, sino enfrentarla y actuar inmediatamente, recomienda la siquiatra Andrea Otero.

En primer lugar, no tener miedo de preguntarle a la persona si está pensando en suicidarse. Si la persona responde afirmativamente, lo siguiente más importante es escucharlo.

“La escucha debe ser atenta, sin juicios, empática, donde realmente estemos presentes escuchando. Sirve mucho más a una persona que la escuchemos a darle consejos o incluso criticarlo porque ‘no valora lo bonito que tiene en la vida’', explica la profesional en salud mental.

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Una vez la persona está mucho más tranquila, se debe buscar activar la red de apoyo: hacerle saber que tendrá su apoyo y no estará sola. No comprometerse a ‘guardar el secreto’, sino buscar a familia y/o personas cercanas.

Finalmente, invitar a la persona a que acepte ayuda profesional y recordarle que ir al sicólogo o al siquiatra “no es de locos” ni de personas “débiles”.
 

Líneas de atención

En el Quindío, la secretaría de Salud trabaja de la mano con la fundación Construyéndonos, que habilitó la línea 606 735 99 50 para que las personas que tengan algún problema emocional se comuniquen y reciban una orientación.

A nivel nacional, el ministerio de Salud dispuso de la línea 192, opción 4, para orientación en salud mental.



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