Opinión / SEPTIEMBRE 22 DE 2020

Planeación y gestión

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Con el reintegro de José Manuel Ríos Morales a las funciones para las que fue elegido, se espera un redireccionamiento de Armenia y la recuperación de la institucionalidad y la confianza ciudadana que, espera con recelo haya llegado a su fin la interinidad administrativa y las evidentes improvisaciones de Claudia Milena Rivera, quien estuvo transitoriamente encargada de la alcaldía —con más equivocaciones que aciertos—. Pero la realidad es que, Ríos Morales, en éste, su segundo empalme encontró una alcaldía totalmente diferente a la dejada hace cerca de 4 meses, con enormes traumatismos; algunos de sus secretarios por él nombrados, fueron licenciados, unos por Jorge Fernando Ospina y otros por Claudia Rivera, curiosamente ambos no tuvieron claridad en lo relacionado con el plan de desarrollo para la ciudad, y hoy estamos a la espera de las determinaciones que adopte el Tribunal Administrativo del Quindío. Y es justamente aquí donde tiene mayores dificultades Ríos Morales, por la situación en que se encuentra el PDDM, pues días antes de su suspensión el alcalde tenía definido y estructurado ese instrumento administrativo, pero Jorge Fernando Ospina, en su breve paso por la alcaldía le introdujo dos nuevos artículos, por lo que se habla de dos proyectos diferentes. Pero al margen de lo que suceda de aquí en adelante con el plan de desarrollo, esta situación se generó por absoluto desconocimiento de los protagonistas en la alcaldía y en el concejo, pues si se hubiera radicado el proyecto inicial, es decir el de Ríos Morales; ya tendríamos plan de desarrollo, y si era tanta la urgencia de los ‘articulillos’ aquellos, lo más sencillo hubiera sido que, mediante dos proyectos de acuerdo podrían haber propuesto la reestructuración administrativa y el empréstito por cerca de setenta mil millones de pesos, con buen sustento jurídico y administrativo, muy seguramente el concejo los hubiera aprobado,  pero no fue así, y gracias a esas ‘moviditas’ hoy Armenia no cuenta con plan de desarrollo. Ante este complejo panorama, a Ríos Morales le queda una sola opción, adoptar rigurosamente el modelo integrado de planeación y gestión que establece y define un marco referencial para planear, dirigir, ejecutar, hacer seguimiento, evaluar y controlar la gestión administrativa de sus subalternos, para poder así, darle cumplimiento a su plan de desarrollo, propuesto para sus 4 años de gobierno, pero que, claramente únicamente podrá ejecutarlo en 3 años, ya que, en los meses que faltan de 2020 es muy poco lo que podrá hacer. Es por eso que Ríos Morales tiene que ajustar su equipo de trabajo, con base en experiencia y capacidad de gestión, pero ante todo con profesionales que le garanticen adecuadas tomas de decisiones, con principios de transparencia, integridad, excelencia y calidad, para que los ciudadanos recobren la confianza perdida en la función pública y sientan que la administración busca el bienestar de la comunidad a través de programas y estrategias que satisfagan las necesidades de la población. De no ser así, estamos perdidos. 


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