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Dolor

Valentina Macías de Mejía

sábado, 29 junio 2019

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Dolor: daño, sufrimiento, padecimiento, aflicción, tormento, suplicio, pena, angustia, queja, lamento. He aquí un buen número de palabras sinónimas de dolor. 

Existe el físico, el que aqueja a alguna parte de nuestro cuerpo y el del alma o espiritual, más conocido como indescriptible, ya que es difícil de explicar, imposible de definir. Para los dolores físicos existen medicinas y cuando se padece alguno, corremos presurosos donde el médico para que nos examine, determine su origen y nos formule los medicamentos para atenuarlo o quitarlo. Pero ¿qué decir de los dolores del alma? Existen infinidad de causas para este: la muerte de un ser querido, el abandono de los padres, su separación, la ausencia de los hijos, su partida del hogar, sus enfermedades, sus tristezas, sus desengaños, sus frustraciones, sus tropiezos, su ingratitud. ¡Cuánto dolor se padece por estos motivos! Pero existen muchos más: la aflicción de tantos adultos mayores, olvidados, abandonados, privados de su familia, rodeados de una infinita soledad. La pérdida de un empleo, el trato inhumano de ciertos jefes, la indolencia y actitud displicente de algunos profesionales de la salud, la rivalidad y envidia de uno que otro compañero de trabajo, la impotencia ante una situación de injusticia, el sometimiento y la humillación de quien está privado de la libertad, el cautiverio y la soledad infinita del secuestrado, la tristeza sin fin de la prostituta, el remordimiento de conciencia del sicario. Qué decir del sufrimiento de los hermanos venezolanos; esas enormes filas caminando sin rumbo, en la búsqueda de alguna ayuda. Hoy en Colombia, nos abruma el dolor por la violación y asesinato de niños y niñas; seres indefensos que día a día están siendo atropellados sin compasión, por seres diabólicos, perversos, que pareciera que no tuvieron infancia, ni un asomo de piedad.  Pero todos sabemos que el más grande, el más indescriptible, el que nos derrumba y nos afecta enormemente, es sin lugar a dudas, la muerte de un ser querido. Es un tema demasiado doloroso y que necesita de un enorme acompañamiento espiritual; en el que nuestra fe y amor a Dios, es el más efectivo consuelo, la medicina más sanadora. Sobre este tema dice Joel Osteen: “La pérdida de ese ser querido no detuvo el plan de Dios para su vida. No permita que lo abrume. Usted puede manejarlo. Usted ha sido armado con fuerza. Cuando tenga esta mentalidad de guerrero, esta actitud de fe, sabiendo que usted ha sido equipado y facultado, todas las fuerzas de las tinieblas no pueden detenerlo. Si usted se mantiene en acuerdo con Dios, él tomará lo que tenía el propósito de dañarlo y lo usará para su ventaja. Esa dificultad no lo derrotará; lo promoverá. Nuestra fe es probada en el fuego de la aflicción”.

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