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Galeno y su legado III

Nelson Duque Quintero

domingo, 23 junio 2019

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El médico Galeno es un intelectual humanista: conoce, critica, replantea y organiza lo sabido hasta el momento de la medicina griega y romana. Sus investigaciones son el resultado conclusivo del saber antiguo teórico y práctico.

Se considera el heredero espiritual de Hipócrates —460-377 antes de esta era— y el último de los grandes médicos de la Antigüedad, cuya influencia perdura, especialmente, hasta los siglos XVII y XVIII. Sus escritos sintetizan un corpus médico-filosófico que abarca varias disciplinas: biografía, arte médico, filosofía, lógica, anatomía, fisiología, nosología y psicología, diagnóstico y pronóstico, método terapéutico, higiene y profilaxis. Comienza sus estudios hacia los años 146/147 en Pérgamo —colonia griega—, y los continúa en Atenas, Alejandría y Roma. Muestra una gran apertura de espíritu como consecuencia de las enseñanzas de diferentes filósofos: platónicos, aristotélicos, epicúreos y estoicos, que lo conducen a un anti-sectarismo profundo.

Rechaza la idea de la enfermedad como capricho imprevisible de una divinidad, acepta la enfermedad como evento natural que obedece a reglas y, por tanto, es un proceso accesible a la razón. Desde esa época se sostiene que la enfermedad es consecuencia de la perturbación de las relaciones armoniosas entre el hombre y su medio ambiente y la ruptura de un equilibrio entre los componentes del cuerpo.

En las obras de Galeno la andrología ocupa un lugar central en su búsqueda de elementos anatómicos, biológicos y psíquicos que tienen que ver con el buen funcionamiento del aparato genital masculino y femenino, la función y reproducción humana. Estudia la anatomía del aparato urogenital, su fisiología, patología y formas terapéuticas. Se dedica a la patología de los riñones —nefritis, cálculos, hematurias—, de la vejiga —retención urinaria, fístulas, tumores—, disfuncionamiento de la próstata, testículos, disfuncionamiento del colon, incontinencia, infertilidad, de la causa orgánica y material del placer, “¿por qué, se pregunta Galeno, un gran gozo está ligado al uso de las partes genitales, porqué los animales que llegan a determinada edad, este uso está precedido de un inmenso deseo?”. Y responde: “Vamos a investigar la causa primera y principal, pues la naturaleza imaginó estos medios para asegurar la eterna juventud y la continuación de la especie”.

Galeno desarrolla sus conocimientos en el contexto de discusiones de escuelas médicas. En sus escritos distingue tres sectas —escuelas— que siguen un principio de razonamiento, por ejemplo, los metodistas adhieren a doctrinas simples de solución inmediata sin mayor investigación, los empíricos admiten lo que es observable por los sentidos, en un método inductivo, los dogmáticos o racionalistas reúnen los datos de la experiencia y de la razón según el método lógico de Aristóteles. A este grupo pertenecía Claudio Galeno.

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