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LAS PISA MUY DE PRISA

Hugo Hernán Aparicio Reyes

miércoles, 16 septiembre 2026

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

¿Qué hilo conductor podría tenderse entre un expresidente de pésimo desempeño personal y como funcionario público, y los resultados de las pruebas pisa, exámenes que miden aptitud académica en estudiantes de últimos grados de secundaria, aplicada en la mayoría de países del orbe?

Lo elemental sería atribuirle responsabilidad directa en los deplorables indicadores de calidad educativa que exhibe con vergüenza nuestra querida patria. Pero no; aunque le cabe parte importante de culpa -no toda, claro-, por diversos factores, entre otros su compinchería histórica con Fecode, gremio de educadores de filiación zurda, coprotagonista de la debacle, o haber llevado al ministerio del ramo lo peor de lo peor en su degradado gabinete, no pretendo en este breve espacio plantear un juicio sumario en contra. El hecho, la abrumadora certeza, es el paupérrimo nivel del producto final en el sistema educativo colombiano, y las obvias consecuencias sociales de atraso, a estas alturas insuperable, respecto a la avanzada mundial. 

Se dirá, consuelo de tontos, que el mal es general, y que año a año la tendencia se mantiene. Lo particular en esta ocasión, es el pánico, seguramente momentáneo, suscitado por las calificaciones globales, en su casi totalidad a la baja, en campos como las matemáticas, las ciencias, y la comprensión lectora. Las alarmas suenan y el mundo sensible reacciona, aunque en nuestro caso, sin visible efecto entre quienes descansa la mayor cuota de deber, de compromiso. Gobierno, gremio educativo, por desgracia politizado, en total desprestigio, y cabezas de familia, no muestran interés suficiente para generar dinámicas de cambio importantes, reacciones políticas y económicas en cadena, conducentes, primero, a toma de conciencia colectiva; luego, a cambios radicales en el modelo, que garanticen mejores resultados, no en las pruebas, simples indicadores, sino en la habilitación social de la población joven emergente. Mejor educación, menor delincuencia, más posibilidades de armonía ciudadana, de prosperidad material y promoción personal.

No es casual coincidencia que el leve revuelo tras la última edición de las Pisa, ocurra al unísono con la divulgación de estadísticas reveladoras del incremento descomunal en el uso de IPhone y Smartphone alrededor del planeta, sobre todo en infantes y adolescentes, y con el frenesí que se extiende, copando atención y creando dependencia, de la inteligencia artificial, hoy día en auge, muy a pesar de las apocalípticas advertencias de reconocidos genios tecnológicos- magnates, presididos por Ellon Musk, quienes llaman la atención acerca del inminente peligro que representa su acelerado y fuera de control desarrollo. El monstruo que se desarrolla en el vientre de la humanidad amenaza la especie. 

En nuestra comarca tercermundista tampoco es casual que, ajenos a las señales de alerta de las Pisa, los medios de desinformación y manipulación, dediquen recurso humano y financiero, por ejemplo, a seguirle los pasos de beodo contumaz, al patético exmandatario citado al comienzo, sirviendo de cajas de resonancia de dislates, excesos y fugas al exterior, de sus insensatas proclamas antigobiernistas de viuda del poder. Recuerden hechos semejantes a la hora de analizar la baja acelerada en sintonía radial y televisiva. La gente no es tonta. Comprende a la perfección a quién o a quiénes sirve la mass media.


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