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Niñez y crisis ambiental

John Elvis Vera Suárez

miércoles, 24 junio 2026

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

”El cambio climático se ha convertido en uno de los mayores desafíos que
afronta la humanidad en el siglo XXI.

Cada día, los efectos devastadores
de la actividad humana en el medio ambiente se hacen más evidentes. En
esta crisis climática se entrelazan dimensiones que abarcan no solo la
salud de nuestro planeta, sino también los derechos fundamentales de los
seres humanos”. Amnistía Internacional.

La Unicef, que es el ”Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, es
la responsable de resguardar los derechos de la niñez y adolescencia en
más de 190 países. Abordando la educación, salud, nutrición, protección
contra la violencia y ayuda de emergencia”, nos acaba de informar y
advertir que la crisis climática y ecológica planetaria, que debemos insistir
es por el modelo económico imperante, afecta directamente a por lo
menos la mitad de la población infantil, que son alrededor de mil millones
de niños y niñas que están bajo un ”riesgo extremadamente alto” por su
poca capacidad para ”regular su temperatura corporal, mayor propensión a
la deshidratación y están expuestos a daños irreversibles en su nutrición,
salud y educación”. Las olas de calor, la escasez de agua y alimentos, y el
impacto socioeconómico, deterioran su bienestar y ponen en riesgo sus
propias vidas. Colombia, aunque su contribución es muy baja al
calentamiento global, si es uno de los países más vulnerables por su
posición geográfica.

El llamado es a cambiar el rumbo para evitar el desastre total con
medidas profundas que de verdad contenga la crisis o catástrofe
climática, no solo para solventar las economías de las comunidades y
convertirlas en sociedades sostenibles en el tiempo, sino y primordialmente
para mejorar sustancialmente el bienestar de niñas y niños. La vida de las
nuevas y futuras generaciones depende de las medidas que se tomen
integralmente en lo ambiental.

Incluir a niñas y niños en decisiones de organismos internacionales y
nacionales, escuchando atentamente a estudiosos sobre la niñez y crisis
climática. Sumar a la niñez a la equidad intergeneracional. Incluirlos en
servicios que mitiguen las crisis generadas por el calentamiento global.
Que los fondos para comunidades por crisis climática, incluyan las
necesidades de la infancia. Siempre debemos resaltar, para la toma de
las decisiones necesarias, que el deterioro ambiental afecta
dramáticamente el bienestar y la propia vida de niños y niñas, incluyendo
la exposición a enfermedades mortales.

En 2021, 953 millones de niños y niñas sufrían por el estrés hídrico en
sus territorios, 739 millones sufrían la escasez de agua, 436 millones
vivan en territorios con vulnerabilidad hídrica, dichas cifras fueron
recogidas en 163 países, resaltándose que la pobreza aumenta los riesgos
por la crisis climática y el calentamiento global. Visibilicemos que la
prolongación de la crisis climática, va en contravía del derecho de niñas y
niños al bienestar, la salud y la propia existencia.” En seis años se
produjeron 43 millones de desplazamientos internos infantiles relacionados
con catástrofes meteorológicas, 20.000 desplazamientos infantiles al día”.