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Por la gestión local del riesgo II

John Elvis Vera Suárez

miércoles, 2 septiembre 2026

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Siguiendo con mi exposición de algunos puntos del “Plan Estratégico de Gestión Local del Riesgo, Armenia 2002 – 2012”, continúo recordando que afirmábamos que se debería “lograr que en el futuro próximo se construyan las otras dos estaciones de bomberos que se planearon en un principio y que permitirían cubrir, junto con la existente, toda la ciudad de manera eficaz y oportuna en caso de emergencia, al igual que la construcción del Hospital del Sur”.

Hoy, quizás, la discusión esté alrededor de sus dotaciones y adecuaciones suficientes, con los equipos y personal necesarios, para atender no solo las emergencias presentadas, como en el caso de los sismos, sino para atender oportuna y eficazmente cualquier solicitud de sus respectivos servicios en cualquier lugar de la ciudad y el municipio, además de cómo responder desde el primer momento y qué hacer desde las comunidades.

Para principios de 2002, tanto el Comité Regional como el Municipal para la Prevención y Atención de Desastres poseían menos recursos que en 1999, “debido a las políticas de reajuste fiscal”, disminuyendo “la capacidad de respuesta”. “Desde el punto de vista de la preparación para responder a una emergencia, tanto el Departamento como el Municipio se encuentran más débiles que antes del sismo”.

La institucionalidad, de manera transparente, con cuentas claras y precisas, debería informar a la ciudadanía entera sobre dicho asunto tan vital, en la medida en que la comunidad conozca la dimensión compleja de la prevención y atención de los desastres y emergencias en el territorio; asimismo, podrá aportar a la construcción de la cultura del riesgo en su propia geografía.

Un aspecto que quizás aún no cuenta con conclusiones logradas con un amplio consenso es el hoy mencionado de nuevo “modelo FOREC”. En especial, sobre “la capacidad de los actores locales de la zona de desastre para administrar su futuro. ¿Se han fortalecido? ¿O se han debilitado y se ha incrementado su nivel de dependencia frente a los actores externos?”. Preguntas que se siguen haciendo “con el objeto de contribuir a la construcción de un escenario multidimensional de los riesgos con los cuales deben convivir las comunidades y cuyos elementos o factores deben aprenderse a gestionar adecuadamente para evitar que se conviertan en desastres. O por lo menos para reducir sus efectos cuando estos resulten inevitables”.

“Un aspecto de la realidad de Armenia que definitivamente constituye motivo de alarma es el referente a la falta de continuidad de los procesos… (estos) requieren visión a largo plazo, más aún aquellos a través de los cuales se pretende recuperar una comunidad y unos ecosistemas de los efectos destructivos de un desastre. Estos procesos, idealmente, no tienen por objeto “reconstruir” en sentido estricto (o sea: volver a construir una realidad igual a la que existía antes del desastre y que propició la ocurrencia del mismo), sino avanzar hacia una sociedad más sostenible”.

Siempre habrá algo más que decir y eso nos proponemos con las próximas entregas.


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