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Quindío, sus sabores, memoria e identidad

Juan Miguel Galvis

miércoles, 29 abril 2026

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Una vez más, nuestro departamento volvió a encontrarse, con la Feria Quindío Café y Sabor versión 2026, con la esencia de sus sabores, como quien regresa a casa después de un largo viaje y reconoce, sin esfuerzo, aquello que siempre le ha pertenecido.

En el Parque de la Vida de Armenia, durante los días de feria desde las primeras horas de la mañana, el ambiente comenzó a transformarse en una experiencia sensorial: el aroma del café recién molido marcando el ritmo, el dulzor del plátano maduro, el maíz convertido en tradición y las recetas heredadas que, más que preparaciones, son memoria viva. No se trataba solo de comer, sino de recordar, en mi caso los aromas que impregnaban el gusto de todos nosotros durante los desayunos en familia.

Más de 6.000 personas recorrieron los pasillos con un propósito que iba más allá de la degustación. Había en cada visitante una búsqueda silenciosa de identidad, una necesidad de reconocerse en lo propio. Cada plato servido fue una puerta a la memoria, cada ingrediente, un símbolo de lo que somos. La Feria logró convertir la gastronomía en un puente entre generaciones, en un espacio donde abuelos, jóvenes y niños compartieron no solo sabores, sino historias.

Las masterclass se convirtieron en uno de los escenarios más significativos del evento. Allí, cocineros, emprendedores y curiosos encontraron un lugar para aprender, experimentar y cuestionar lo establecido. Cada stand fue, en sí mismo, una historia. Detrás de cada receta había manos campesinas, esfuerzos familiares y sueños que encuentran en la gastronomía una oportunidad real de crecimiento. Emprendedores que nacen desde la pasión por lo propio mostraron que el talento local tiene fuerza, identidad y proyección, con lo que construyen cada día un mejor Quindío.

La gastronomía se consolidó como un lenguaje común, capaz de unir lo diverso.

Ingredientes del campo, técnicas tradicionales y propuestas contemporáneas se entrelazaron en un relato colectivo donde el pasado y el futuro compartieron la misma mesa. Visitantes provenientes de Ecuador, México y Estados Unidos se sumaron a esta experiencia, entendiendo que en el Quindío la comida no es solo alimento: es territorio, es cultura, es historia, es identidad. Cada conversación, cada intercambio y cada plato compartido reafirmaron que el sabor también comunica.

El cierre del evento estuvo marcado por la emoción de lo significativo. El concurso “Quindío, Café y Sabor: Sabores que nos conectan” sintetizó el espíritu de la feria: creatividad, tradición y proyección. Preparaciones como “Sopa la más quindiana” y “Sancocho trifásico” evocaron lo más profundo de la cocina tradicional, recordando que en lo sencillo habita la esencia. Por su parte, propuestas como “Jardín de especias” y “Sudado de mariscos” demostraron que la innovación no compite con la tradición, sino que la complementa y la proyecta.

Porque cuando el sabor convoca, no solo reúne a las personas alrededor de una mesa. También activa la memoria, fortalece la identidad y abre caminos hacia el futuro. En ese cruce entre tradición e innovación, entre lo rural y lo urbano, entre lo que fuimos y lo que estamos construyendo, encontramos más que una feria, es una forma de proyectarse, de narrarse y de seguir creciendo sin perder nuestra esencia. Seguiremos apoyando este tipo de iniciativas que, para el Gobierno del Quindío, son una muestra real que busca mediante la labor institucional realizar un trabajo efectivo “Por y para a Gente”.

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