Editorial / SEPTIEMBRE 14 DE 2021

38 suicidios

Durante los últimos cuatro años el número de intentos de suicidio en Colombia se ha mantenido. El departamento del Quindío ocupa los primeros lugares.

38 suicidios

Continúa el departamento del Quindío en los primeros lugares, a nivel nacional, de territorios con las tasas más elevadas, por cada cien mil habitantes, de suicidios e intentos de suicidio. En lo que va corrido de 2021, según los registros de este medio de comunicación, 38 personas han tomado la decisión de ponerle fin a su existencia. Dolorosa realidad que sigue superando, de lejos, las políticas públicas, si es que las hay y funcionan como debieran, para hacerle frente a este fenómeno social. Crece la preocupación. 

Quindío, Caldas, Risaralda, Tolima y Putumayo, según el Instituto Nacional de Salud, y teniendo como fecha de corte el tercer periodo epidemiológico del año, ocupan, en su orden, la amarga estadística. Atentos, en cada periodo analizado la tasa de intento de suicidio más alta corresponde a población con edades entre los 15 y los 19 años. Preocupante panorama porque asocia a la población joven la desesperanza, la desilusión, probablemente una baja tolerancia a la frustración, seguramente un entorno familiar enfermo y, tal vez, ausencia de barreras médicas efectivas para prevenir tan fatal determinación. 

Coincide la interpretación cuantitativa del INS sobre el suicidio con la alta demanda de consultas, 20.000 en promedio por año, que viene teniendo el hospital departamental de Salud Mental de Filandia. Se agravaron las ya lamentablemente tradicionales preocupaciones de los colombianos por falta de empleo estable y bien remunerado, con una pandemia que lo agravó todo y adicionó estrés, angustia, temor, irritabilidad y sufrimiento por la pérdida de un ser querido, al diario vivir. La reacción debe ser inmediata, permanente y efectiva, el suicidio ronda la mente de muchos como una solución a la fatiga diaria. 

A nivel mundial, por cada 20 personas que intentan suicidarse, una lo consigue. Diariamente, más de 3.000 personas ponen fin de manera voluntaria a su vida. Gran reto para los territorios atender las causas que están acentuando la ideación suicida y provocando que muchos intentos se consumen. Pero, a los gobiernos departamentales y locales, además de disponer no pocos recursos económicos y profesionales, y apostar decididamente a programas de atención personal y familiar, ojalá se sume la voluntad de muchos que, con sencillas, pero oportunas tareas, pueden aportar para bajar esa angustiante cifra de suicidios. 

Tratar adecuadamente la depresión, el alcoholismo, la drogadicción, la ansiedad y el estrés es fundamental. El silencio e indiferencia de una persona, ante alguna de las señales de alerta de un amigo o familiar de atentar contra su propia vida, lo hace cómplice de esa apresurada decisión. Atentos, si alguien cercano padece ansiedad o depresión, piensa constantemente en un futuro con obstáculos e insuperables problemas, es incapaz de tomar decisiones, depende de una aprobación para cada paso que da, es dependiente o se siente menospreciado, o no se valora, hay que buscar ayuda y es ahí en donde los canales de atención pública deben estar siempre atentos, abiertos y receptivos.

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