Editorial / JUNIO 10 DE 2021

Armenia vs. Quindío

La historia se repite: no se advierte una agenda común entre el alcalde de Armenia y el gobernador del Quindío. 

Armenia vs. Quindío

No ha podido consolidarse en el departamento del Quindío, en los últimos veinte años, una dupla de mandatarios -gobernador del Quindío y alcalde de Armenia- que proyecte de manera conjunta este territorio y sus ventajas y gestione soluciones a tantos problemas que los  municipios solos, no pueden y no podrán. 

Basta con recordar la distancia política y personal entre la entonces gobernadora Amparo Arbeláez Escalante y el alcalde del municipio de Armenia David Barros Vélez y que dio al traste con un necesario proyecto de área metropolitana o, en su defecto, asociación de municipios, que hasta la fecha no se ha podido cristalizar y que demuestra lo complejo que resulta trabajar en equipo en un departamento tan pequeño, qué ironía.

De los periodos de Ana María Arango Álvarez y Julio César López Espinosa, dos mandatarios decentes, no se recuerda nada trascendental, ni un solo megaproyecto; cada uno gobernó a su aire cuidando su capital político y perpetuando esa vieja y mala costumbre de algunos ejecutivos de pensar más en las próximas elecciones que en el desarrollo sostenible de una región que lo ha tenido todo para estar en una mejor condición que la actual.

Lo de Luz Piedad Valencia Franco y Sandra Paola Hurtado Palacio fue una pelea bochornosa, se odiaron y eso que fueron hechas, políticamente hablando, en la misma casa electoral. No se sentaban en la misma mesa y si por protocolo les tocaba le ordenaban a sus asesores de imagen no ubicarlas una enseguida de la otra. Mientras en octubre la alcaldesa celebraba las fiestas aniversarias, la gobernadora hacía lo propio en los barrios y gritaba que Armenia tenía gobernadora. Cada una intentó por sus medios no solo blindarse ante los organismos de control sino tratar de que a la otra le fuera mal.

Aparecieron en la escena política el padre Carlos Eduardo Osorio Buriticá y el docente Carlos Mario Álvarez Morales, hicieron campaña en llave y sacaron una votación sin precedentes derrotando a la que en ese entonces se proclamaba con la baronesa electoral del Quindío. Ya en el ejercicio de sus poderes hubo diferencias de fondo en la forma como cada uno visionaba el territorio y aunque nunca faltó la cordialidad y buenos modales entre los dos, terminaron en orillas diferentes.

Asiste el Quindío y Armenia al tiempo de José Manuel Ríos Morales en el CAM y Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas en el CAD. Con el paso de los meses se ha vuelto evidente la distancia que han tomado y de continuar así la relación, y todo parece indicar que se acentuarán las diferencias porque también políticamente están rodeados de actores políticos que piensan y actúan diferente, le espera a este territorio otros tres años más de cada uno por su lado.

Es una pena que no haya sintonía en quien dirige el departamento y quien manda en la capital, se perderá otro periodo de trabajo en tándem y se van a desperdiciar oportunidades. Por lo menos algo de lo anunciado en obras de infraestructura, desde ahora por el inquilino del centro administrativo departamental -doble calzada Calarcá-Armenia, avenida Los Guayacanes– promete beneficios para la ciudad. Pero el camino es largo y con gobernador y alcalde capitalino sin una agenda común, parece perpetuarse la rivalidad entre Armenia y el Quindío.

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