Editorial / JUNIO 27 DE 2022

Café y paz 

El Congreso de la República declaró este día como la fecha en la que se rinde especial homenaje a la bebida insigne del país y a quienes la producen.

Café y paz 

Hoy Colombia está de fiesta, de Fiesta Nacional del Café. Coincide esta celebración con un aniversario más de la Federación Nacional de Cafeteros, cumple 95 años esta sólida agremiación a la cual el país, y en particular el departamento del Quindío le debe tanto. Fue gracias al Comité Departamental de Cafeteros que se abrieron las primeras vías para conectar con los doce municipios y sus veredas; todavía, en muchos predios rurales la única agua que llega es la que conducen los tubos instalados por el Comité de Cafeteros; buena cantidad de escuelas, colegios y centros de salud también son herencia de la agremiación de los cultivadores del grano. 

La Federación Nacional de Cafeteros fue, a través de sus comités departamentales, la primera y en muchos casos la única presencia hasta hoy del Estado en varias zonas rurales del país. Los beneficios de la FNC no han sido solo para los caficultores, sus planes, proyectos y programas significan progreso y bienestar para millones de familias; el café, por tanto, ha sido sinónimo de paz. Hay municipios cuya economía la mueve únicamente el café; esta actividad, además de empleo, es el motor de proyectos sociales, turísticos, culturales, deportivos, recreativos, etc. La caficultura justifica el encuentro en la finca y en la plaza del pueblo, de la calidad de la cosecha sigue dependiendo en buena parte el día a día de cientos de pequeños municipios del país. 

Con todo y que el número de hectáreas de café en el país ha disminuido considerablemente (en el Quindío, en los últimos 15 años, se pasó de 80.000 hectáreas a menos de 20.000 cultivadas con la rubiácea), las cifras asociadas a la bebida oscura son admirables: en 2021, la cosecha cafetera fue tasada en $10.8 billones que movieron la economía en 604 municipios de 23 departamentos productores del grano; en total, 540.000 familias viven del cultivo y comercialización del café. En el territorio quindiano, se calcula que hay 5.600 fincas sembradas con café y un poco más de 5.00 caficultores. Sigue siendo este un universo que marca la cotidianidad en casi todo el territorio nacional; Colombia y el Quindío, pese a tantas vicisitudes, son sinónimo de café, por eso, hoy 27 de junio, hay que brindar con café. 

Hoy la oferta de cafés en el Quindío es amplia y de la mejor calidad, no pasan por la época más boyante los cultivadores, pero tampoco son malos tiempos. Ha habido renovación en la finca, en los procesos, en la mentalidad de quienes promueven su cultivo, en el portafolio de productos, en los canales de comercialización, en las notas que ofrece cada taza y en el paladar de los consumidores. Aunque no haya la misma cantidad de matas en los cafetales, sigue más fuerte que antes el café en la mesa de los colombianos y con él un aliado permanente para que se construya paz en el campo colombiano.  

Los caficultores merecen el apoyo de cada colombiano, por eso hoy, Día Nacional del Café, hay que poner en la mesa un café colombiano, brindar con él, hablar de él, defenderlo y motivar en los menores el respeto por él. Si el plan es salir, aprovechando el lunes festivo, permítase llegar a uno de los cientos de cafés que hay a lo largo y ancho de la geografía quindiana y pedir una taza de esta emblemática y saludable bebida, degustar cada sorbo, de seguro encontrará notas maestras que solo son producto de quien araña la tierra con amor como lo han hecho por décadas los caficultores. 
 

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