Editorial / MAYO 25 DE 2022

Cantos de sirena

Ni en Armenia ni en Calarcá ni en La Tebaida los movimientos prorrevocatorias de mandatos parecen gozar de poder de convocatoria e independencia

Cantos de sirena

Algo pareciera tener en común las tres, ya casi infructuosas, intenciones de revocatoria de mandatos de los alcaldes de Armenia, Calarcá y La Tebaida: que prima la enemistad o la molestia personal con el ejecutivo de turno y no el ánimo por defender el interés común de la mayoría. Lastimosamente, con estos tres pálidos procesos de revocatoria, pareciera ser una cacería de brujas o un indebido proceso de presión lo que prima y no el afán de apartar de su cargo a un mandatario por no cumplir con su plan de desarrollo. Hace carrera al desprestigio y la desconfianza, por conatos de revocatoria como estos, una legal vía para apartar de su cargo a quien es elegido en las urnas y no gobierna con eficiencia.

En Armenia, por ejemplo, el alcalde desarmó al promotor de su revocatoria haciendo públicos los contratos que lo vinculaban a la administración municipal y asegurando que esa era la principal motivación del enojo en contra de su mandato. Dicho sea de paso, el amague de revocatoria en la capital quindiana fue precoz, no era equilibrado promover una revocatoria por incumplir un plan de desarrollo que se aprobó diez meses después de iniciar un gobierno y en un año que no admitía comparación con ninguna vigencia porque fue en el que apareció una pandemia en la agenda de los gobernantes. Entre los integrantes del propio comité hubo diferencias y por eso poco o nada se volvió a saber del mismo.

En Calarcá, más allá de si la gestión del alcalde es buena, regular o mala, también se advierte un afán revanchista y una arremetida con tintes políticos de quienes quedaron temporalmente por fuera del poder. No son claros, ni mucho menos contundentes los motivos de quienes se oponen a la continuidad del mandatario calarqueño y por eso esa intención de revocatoria también deja mucho qué desear. Se cuentan en los dedos de una mano, y sobran varios dedos, las revocatorias de mandatos, por la vía que se insiste en varios municipios quindianos, que han logrado el objetivo. Todo apunta a que el de Calarcá no será un caso de éxito para los opositores de Balsero Contreras. Basta con recordar que de las casi 8.500 firmas entregadas para revisión solo 3.600 fueron avaladas, por algo será.

Lo de La Tebaida es la tapa. Lo que está pasando en el Edén Tropical sí que desdibuja la democracia. No puede ser que entre los integrantes de un movimiento, que se supone propende por buenas prácticas de gobierno, se terminen acusando penalmente de falsedad en documento público, por inducir a error a funcionario y por ocultar información contable. Si todo lo que se ha destapado es verdad, con la misma vehemencia que han promovido la salida del alcalde José Vicente Young Cardona, quienes integran el movimiento prorrevocatoria y sus mentores o patrocinadores debieran salir a ofrecerle públicas excusas al pueblo tebaidense.

La oposición es necesaria, el contrapoder es útil, pero para que convoque y produzca resultados, quien o quienes lo integren deben ser impolutos y demostrar con palabras y con hechos que son intereses superiores los que motivan la queja pública; cualquier otra reclamación se reducirá a cantos de sirena.

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