Editorial / MAYO 23 DE 2022

¿Cuál será la orden?

Mientras al dueño del Deportes Quindío lo sigan tratando en la Dimayor con los privilegios económicos de estar en la A, difícilmente el equipo saldrá de la B.

¿Cuál será la orden?

Las declaraciones del empresario y exgerente del Deportes Quindío, Nasser Ramírez, a un medio de comunicación radial de Armenia, en las que asegura que Hernando Ángel ordenó en el 2012 que el equipo debía descender, no hace otra cosa que confirmar lo que ya todos sospechaban: el equipo de Armenia se privatizó, se volvió un negocio particular, dejó de ser de los quindianos, se alejó de su compromiso de representar una región y cada vez le queda más grande eso de ser símbolo de un pueblo.

No hay duda, razones hay todas para creerle al señor Ramírez, hombre del fútbol. El Deportes Quindío no juega en donde los futbolistas y el técnico quieran, el equipo al que hasta la ve amarilla le quitaron del pecho juega en donde lo ordene su único dueño y por el tiempo que el empresario vallecaucano así lo defina. Si el Quindío no está en la categoría profesional es por decisión de Ángel y se quedará en la segunda división hasta que él quiera.

Lástima por los técnicos y futbolistas que se han sometido a las órdenes inmorales del señor Ángel y han sacrificado su prestigio por un salario, sin importar traicionar con ello a toda una hinchada que no para de seguirlos, alentarlos, quererlos e ilusionarse con los pocos partidos que gana el equipo. Lástima por tanta historia y la memoria de ilustres jugadores, dirigentes y empresarios que llevaron al equipo milagroso a lo más alto del podio porque hoy solo tristezas y decepciones produce el otrora glorioso campeón del 56.

Que no se equivoquen los detractores de oficio al cuestionar las extemporáneas declaraciones del señor Nasser. Injusto sería criticarle que apenas hasta ahora haga pública la ruin orden de Hernando Ángel porque al único que se le debe reprochar algo es precisamente el buen negociante del Valle. Infortunados, muy infortunados los quindianos que cuando el equipo se quedó sin dolientes apareció Hernando Ángel y ni corto ni perezoso se hizo amo y señor del conjunto cafetero. No hubo nadie de esta tierra en ese entonces, y tal vez no lo haya tampoco en este momento, que sea capaz de hacerse cargo del Deportes Quindío.

Al hoy único dueño del equipo que compite en el Centenario, alguna vez símbolo del departamento y querido por todos, poco le importa lo que piense la hinchada, la prensa o los quindianos de él y la forma como maneja el equipo. Ni siquiera ha querido reunirse con el alcalde de Armenia. El Deportes Quindío es rentable, más si juega en la B, mucho más si lo hace a puerta cerrada. Lo más calamitoso, para los intereses de los quindianos es que ni siquiera el problema es que no haya interesados en comprar el equipo porque él sabe que, si ese milagro se diera y aparecieran inversionistas cuyabros, sería casi imposible que los aceptaran en la Dimayor porque para estar en ese selecto clan también necesitan la bendición de Hernando Ángel.

Hoy el equipo está en semifinales, cerca de llegar a la final, de seguro miles de hinchas estarán haciendo fuerza para que eso suceda y de nuevo están soñando con el regreso a la primera división. Falta ver cuál es la orden este año del señor Hernando Ángel porque ya está visto que para jugar en la A hace falta algo más que goles y sudar la camiseta.

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