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Damnificados

viernes, 2 octubre 2026

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Las familias de Las Brisas tienen alimentos, pero no saben qué pasará con sus apartamentos. El subsidio de arriendo y la reparación de las viviendas permanecen en la incertidumbre.

Las 54 familias de la urbanización Las Brisas, en Armenia, tienen el pan asegurado y el techo en vilo un mes y 20 días después del terremoto del 10 de agosto. Unas duermen en carpas donde la lluvia alcanza a niños y adultos mayores; otras permanecen en apartamentos de muros sueltos, con el temor que renueva cada temblor.

Su situación retrata la de miles de hogares. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) contabiliza más de 200.000 viviendas averiadas en 16 departamentos, y en Armenia las búsquedas de arriendo en Fincaraíz crecieron un 43 % durante agosto, el mayor aumento entre las capitales afectadas. Esa presión no justifica a quienes, según denuncian los residentes, suben los arriendos hasta en 300.000 pesos y exigen depósitos a familias que salen de un apartamento inhabitable.

La ayuda humanitaria cumple su papel y las familias lo reconocen. Entre tanto, el Gobierno nacional anunció un subsidio de arrendamiento de 875.452 pesos mensuales durante tres meses, con giros desde el 26 de agosto; según la administradora, ningún arrendatario de Las Brisas lo ha recibido, tampoco se sabe cuándo llegará. Entre el anuncio y el beneficiario median la caracterización de los hogares y el Registro Único de Damnificados, dos trámites en los que la Alcaldía tiene un papel decisivo.

Según la información que reciben los residentes de este conjunto, los cimientos están en buen estado y la demolición parece descartada: el daño se concentra en muros por retirar y en esquinas que se estudia reforzar. Una obra de ese alcance puede ejecutarse en plazos razonables si el diagnóstico concluye pronto y las familias conocen el cronograma.

La Alcaldía puede verificar de inmediato la inscripción de los arrendatarios en el registro; por su parte, la Gobernación y la Ungrd, acelerar la entrega de materiales para las reparaciones que el estudio autorice; y el Gobierno nacional, asegurar que el congelamiento temporal de arriendos anunciado en la emergencia económica rija también en Armenia. La ciudadanía también puede contribuir con materiales entregados por canales verificados, un gesto que acompaña sin sustituir la obligación pública. Las Brisas es el ejemplo de varios sectores en Armenia, que en cuatro décadas resistió dos terremotos, y ahora tienen la entereza para levantarse otra vez, pero les falta que el Estado camine a su ritmo.

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