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El carril perdido

lunes, 21 septiembre 2026

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El pico y placa adicional que rige desde hoy en el norte de Armenia atiende las horas críticas; el estacionamiento indebido, que estrecha las vías a toda hora, exige conductores responsables y agentes dedicados a combatirlo.

Tres avenidas —la 19, la Bolívar y la Centenario— cargan el grueso del tránsito entre el norte y el sur de Armenia, y una de ellas permanece cerrada frente al Coliseo del Café por la construcción del intercambiador de Bomberos. La zona aledaña, que concentra comercios, oficinas y numerosos servicios de salud, absorbe una carga que sus calles apenas resisten.

Para aliviarla, la Secretaría de Tránsito y Transporte (Setta) aplica desde hoy, lunes 21 de septiembre, un pico y placa adicional de dos dígitos, que se suman a los dos habituales, entre las calles 2 y 10 Norte y las avenidas Bolívar y Centenario. La restricción, precedida por una semana de pedagogía, rige de 7 a 8:30 a. m. y de 5:30 a 7 p. m., sin cambios en las excepciones. El plan original contemplaba doce horas continuas; las mesas de trabajo con gremios, comerciantes, transportadores y líderes comunales lo redujeron a las franjas críticas, y la Alcaldía acertó al escuchar.

No obstante, la medida administra la escasez de vías; no la remedia. Mientras duren los cierres, el norte dependerá de restricciones, y el esfuerzo no puede recaer solo en los ciudadanos. La administración debe exigir a los contratistas plazos ciertos y frentes de obra señalizados.

Otro carril lo pierden a diario los propios conductores. Cada vehículo estacionado en doble fila o en zona prohibida le resta capacidad a una vía sin holgura, y ningún decreto compensa esa pérdida. Cada quindiano puede y debe aportar: usar parqueaderos autorizados, compartir el carro, preferir el transporte público o la bicicleta en trayectos cortos y escalonar horarios. Quien exige soluciones gana autoridad cuando cumple las normas.

Las autoridades de tránsito tienen una tarea equivalente. Los agentes apostados junto a semáforos en funcionamiento repiten la función de la señal, y su intervención manual en las glorietas, diseñadas para el flujo continuo, interrumpe con frecuencia la circulación que pretende ordenar. Salvo en los puntos donde la salida de ambulancias y máquinas de Bomberos exige su presencia, ese personal rinde más en las cuadras que el estacionamiento indebido angosta, con controles constantes y sanciones efectivas.

La movilidad del norte depende de las obras, también de la disciplina de cada conductor y de una vigilancia situada allí donde nace el desorden. Si ciudadanos y autoridades asumen su parte, el pico y placa dejará de ser la única respuesta y Armenia recuperará, antes de estrenar su intercambiador, los carriles que ocupan los vehículos mal estacionados.

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