l
Editorial / FEBRERO 23 DE 2024

Entre todos

Es imperativo el compromiso de los actores viales para poder mejorar la movilidad en Armenia.  

Entre todos

El diagnóstico está más que claro: la movilidad del municipio de Armenia es un caos y la responsabilidad recae tanto en las sucesivas administraciones municipales de los últimos veinte años como en todos los actores viales, sin excepción.  

El debate realizado el pasado miércoles en el concejo, corroboró las problemáticas de base: la desafortunada planificación urbana con un desarrollo vial nulo que contrasta con el crecimiento desbordado en el número de vehículos; la autorización para construir grandes complejos habitacionales sin suficientes estacionamientos;  el pésimo estado de algunas vías a las cuales durante años se les ha hecho un mantenimiento limitado y deficiente; el precario y desactualizado sistema semafórico; el inutilizado, irrespetado y mal implementado bicicarril; la demora inexplicable en la puesta en marcha del prometido Sistema Estratégico de Transporte Público; o la incapacidad técnica y operativa de la Secretaría de Tránsito y Transporte, Setta, para atender adecuadamente con su personal todo el perímetro urbano de la ciudad. 

En cuanto al desarrollo de la infraestructura; la ciudad apenas se está reponiendo del totazo que significó el fraude de las dichosas doce obras viales que se iban a financiar con la contribución de valorización y que terminaron convirtiéndose en el mayor escándalo de corrupción de la historia del Quindío.  

Según el pacto de cumplimiento suscrito por la alcaldía de José Manuel Ríos Morales, solo hasta 2031, es decir, hasta dentro de siete años en el mejor de los casos, podrían llegar a ser una realidad esas doce vías, aunque a este paso, esos siete años pueden convertirse en una década, el exalcalde ni siquiera entregó la vía que prometió, aunque, también hay que admitirlo, fue gracias a él que se recuperaron dineros de las aseguradoras que se creían perdidos. Mientras tanto, las viviendas de los que pagaron siguen sin valorizarse -aunque eso es otro tema-. 

Ahora bien, es imposible no mencionar la falta de educación de una gran parte de los actores viales: conductores que se estacionan en cualquier lugar, incluso en sitios claramente delimitados como prohibidos, irrespeto de las señales, invasión del bicicarril, motociclistas evadiendo, carros pasándose constantemente de carril como culebras, peatones caminando por la calzada. Así mismo, están los conductores del servicio público de taxi y de buses que suelen pensar que sus vehículos deben prevalecer en las calles. 

Si bien, el plan maestro de movilidad, que está a cargo de la Universidad del Quindío, es un bien indispensable para hacer eficiente la convivencia en calles y carreras de la ciudad, el desafío en realidad está en empezar a cambiar la mentalidad de todos. Asumir que las vías están para todos, que hay algunos actores más vulnerables que otros, por lo cual debe primar el respeto y la conciencia, de no ser así, no habrá nada que pueda realmente cambiar el caos que se vive.  
 

NOTICIAS RELACIONADAS


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net