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Editorial / FEBRERO 12 DE 2023

Juntos y ojalá revueltos

Hay 3 puntos en Armenia para salir a compartir en familia y mejorar la salud mental y física.

Juntos y ojalá revueltos

Si algo necesitan las familias es compartir tiempo de calidad. Las cifras de ideación suicida y suicidio y los reportes de violencia intrafamiliar y de conflictos entre vecinos, amén de la reinante intolerancia que genera peleas con desenlaces fatales, confirman que el estrés, la violencia, el cansancio físico y el agotamiento mental siguen ganado terreno en el seno de las familias con dolorosas consecuencias. El agotador día a día de la semana laboral y las preocupaciones que genera el costo de vida necesitan ser mitigadas y una parte de la solución es dedicar varias horas del fin de semana a hacer deporte, ojalá en familia.

Por eso hay que celebrar que de nuevo el gobierno municipal ponga en funcionamiento las tres tradicionales ciclovías. En el sector del barrio San José, en inmediaciones del estadio Centenario y en la avenida Centenario se abren desde este y cada domingo las ciclovías. Con el acompañamiento de contratistas del Imdera y con una variada oferta de recreación, las ciclovías resultan ser medicinales para una sociedad enferma. A ellas se puede llegar a pie y disfrutar sin ningún costo, son seguras, bien demarcadas y el acompañamiento de instructores las hace útiles para recuperar la salud mental y física de quienes en ellas participan. La comunidad las reclamaba y desde hoy, nuevamente, quedan habilitadas. A disfrutarlas.

El plan de la ciclovía no riñe con nada. Si lo tradicional de la familia es ir a misa los domingos, primero pueden pasarse por la ciclovía o incluso asistir temprano a misa y luego a la ciclovía. Adultos mayores, adultos, jóvenes y niños pueden participar, es un plan para todos. Si la rutina dominical es salir a restaurantes, visitar la casa materna o ir a puebliar, la ciclovía actúa como el mejor comienzo del último día de la semana antes de los tradicionales planes. Caminar, trotar, hacer aeróbicos o rumbaterapia, montar bicicleta, patines o patineta, hay actividades para todos los gustos y edades. La mente y el cuerpo necesitan descanso y la recreación y el deporte aficionado ayudan a conseguirlo.

Las familias se siguen desbaratando con la apenas lógica consecuencia de la apatía al abrazo y a la conversación. Por eso tanto niño, preadolescente y adolescente refugiado en su teléfono celular y pensando en decisiones fatales como única salida a cualquier problema. Los matrimonios, ahora con fecha de caducidad, siguen concibiendo hijos que en pocos años se convierten en huérfanos de padres vivos. De ahí la insistencia en recuperar el tiempo de calidad en familia, juntos pero no cada cual por su lado, juntos y ojalá revueltos es como ahora deben estar padres e hijos. Sí, los problemas y retos del día a día no se superan yendo a la ciclovía los domingos, pero compartir sí y eso se puede hacer, también, cada domingo en la mañana. Bienvenidos los demás planes, todos los que se puedan hacer en familia, para que de nuevo quienes tienen el mismo tipo de sangre se miren a los ojos, almuercen a la misma hora y en la misma mesa y recobren la confianza para compartir sus problemas.

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