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Ni con palo, ni con rejo

miércoles, 5 junio 2019

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El inconformismo al interior del gabinete municipal parece aumentar, con la de la semana pasada ya son dos las veces, en medio año, que el alcalde le pide la renuncia a todos los secretarios de despacho.

Al alcalde designado de Armenia, Óscar Castellanos Tabares, le está tocando soportar, por estos días, el rigor de un grupo de concejales que no tragó entero y con razón objetó el proyecto de adición presupuestal presentado por la administración municipal. Los días en los que Castellanos Tabares, como concejal, recibía y analizaba los proyectos presentados por el alcalde de turno y le tocaba, como es apenas normal, armar bancada de oposición o coalición, quedaron atrás y hoy, ya desde la otra orilla, debe estar recordando aquella frase que repetían los mayores: “Dios no castiga, ni con palo ni con rejo, sino con su mismo pellejo”.

El ejecutivo local ha tenido que entender, aunque demasiado tarde, que al conformar un equipo de gobierno para un periodo tan corto y para afrontar las complejidades naturales y las provocadas de la capital quindiana, no se podía improvisar y que por haber hecho nombramientos más políticos que administrativos y técnicos hoy está viviendo su propio viacrucis, y eso que aún le faltan siete meses para entregar la alcaldía. Hasta ahora, la coalición del Concejo no ha podido sacar adelante todos los proyectos que pasan por esa corporación, el grupo de colaboradores más cercanos del alcalde debe hacer un mayor esfuerzo para estar a la altura de las circunstancias y, le ha faltado al ejecutivo municipal un plan de comunicaciones contundente que lo abrigue y que transmita la tranquilidad que necesitan experimentar los ciudadanos. 

Ya se viene la ley de garantías electorales, que comienza el próximo 27 de junio, y después de las elecciones solo le quedarían dos meses al gobierno municipal para hacer el empalme, es decir, el tiempo se le está terminando al alcalde designado y pocas o ninguna de las expectativas que había sembrado va a germinar.

 El inconformismo al interior del gabinete municipal parece aumentar, con la de la semana pasada ya son dos las veces, en medio año, que el alcalde le pide la renuncia a todos los secretarios de despacho, uno de ellos ya expresó que su renuncia es irrevocable. Muy atentos y serios tienen que estar los miembros del gabinete para aprovechar el presupuesto asignado, si dejan que los procesos y el cumplimiento de metas recaiga en contratistas y/o funcionarios mediocres e impuestos, las consecuencias van a ser lamentables. 

En varias dependencias el presupuesto asignado para toda la vigencia ya casi que se agotó. Por ejemplo, a la oficina de Asuntos Disciplinarios le asignaron 69 millones de pesos para todo el año, pero, al finalizar mayo solo le quedaban 400 mil pesos; el departamento Jurídico tenía 400 millones de pesos para toda la vigencia y ya se gastó 380 millones; Bienes y Suministros contaba con 22.000 millones de pesos para funcionar todo el año y ya comprometió 20.500 millones; en otras secretarías y departamentos va a ser muy complicado vincular todos los contratistas para cumplir con las metas del plan de desarrollo, faltan recursos.

Las esperanzas estaban puestas en el proyecto de acuerdo 06 de 2019, que tenía que ver con la adición presupuestal de 62.000 millones de pesos pero, como es de público conocimiento, bastó que tres concejales estudiosos, en un acto de lealtad con la ciudad, con argumentos y carácter, le demostraran al alcalde que ese proyecto presentaba tantas inconsistencias que lo mejor era retirarlo. Queda la sensación de que el alcalde nunca comprendió que había sido designado para terminar un mandato y cumplir unas metas ya fijadas y resolvió hacer una nueva alcaldía, su alcaldía, como si hubiera llegado al CAM por votos y no por decreto.

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