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Editorial / JUNIO 16 DE 2024

Por la conservación 

La recuperación de poblaciones del loro orejiamarillo debe ser una esperanza para la protección de especies amenazadas.

Por la conservación 

El vuelo del loro orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis) simboliza no solo la belleza de nuestra biodiversidad, sino también un notable logro en la conservación de especies amenazadas. Recientemente, esta ave emblemática, con una presencia importante en el Quindío, fue recategorizada de “En Peligro Crítico de Extinción” a “Vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esta transición es el resultado de un esfuerzo colectivo que merece ser celebrado, pero, sobre todo, continuado. 

Detrás de este avance se encuentra el incansable trabajo de personas y organizaciones dedicadas a la protección del loro orejiamarillo y su hábitat. Un nombre destacado en esta lucha es Diego Espitia, campesino del cañón de Anaime en Cajamarca, Tolima, e integrante de la Fundación Muisca. Espitia, junto a otros defensores de la naturaleza, llevó a cabo un seguimiento poblacional riguroso, utilizando incluso monitoreo satelital, para asegurar la protección y el crecimiento de esta especie en Quindío y Tolima. 

El rescate del loro orejiamarillo es una victoria para los conservacionistas; es la muestra de lo que se puede lograr cuando comunidades locales, científicos y organizaciones unen fuerzas por una causa común. Hace apenas dos décadas, solo se registraban 80 ejemplares de esta especie en Roncesvalles, Tolima. Hoy, gracias a estrategias como la instalación de nidos artificiales y la sensibilización sobre la importancia de la Palma de Cera (su hábitat natural), las poblaciones han superado los 3.000 individuos. 

En diálogo con este medio, Sergio García Murcia, biólogo experto en aves, destacó varios factores clave en esta recuperación. Entre ellos, el aumento de observadores de aves y la ampliación de las áreas de monitoreo han permitido identificar más poblaciones de loros que antes eran desconocidas. Además, la implementación de nidos artificiales y campañas de concientización, especialmente durante Semana Santa, jugaron un papel crucial en la protección del hábitat del loro. 

A pesar de estos logros, el estado “Vulnerable” aún implica riesgos. El llamado es claro: debemos continuar protegiendo la Palma de Cera y expandiendo las acciones de conservación. Cada individuo y cada comunidad tienen un papel vital en este esfuerzo. Desde el uso responsable de recursos naturales hasta la participación en actividades de monitoreo y protección, todos podemos contribuir a asegurar un futuro para el loro orejiamarillo. 

En Salento, donde el loro orejiamarillo encuentra su hogar, este logro es muy significativo. No solo reafirma nuestro compromiso con la biodiversidad, sino que también representa el potencial de la región para liderar iniciativas de conservación exitosas. La historia del loro orejiamarillo, puede ser una inspiración y un recordatorio de que, con esfuerzo y colaboración, es posible revertir el curso de la extinción. 
 

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