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Editorial / MAYO 27 DE 2024

Prudencia, por favor

La seguridad vial es una tarea conjunta que requiere la participación activa de todos: conductores, peatones, autoridades y educadores.

 

Prudencia, por favor

En un lapso alarmantemente breve, entre la tarde del miércoles 22 de mayo y la madrugada del domingo 26 de mayo, las carreteras del Quindío han sido testigos de cuatro siniestros viales que cobraron la vida de cinco personas, tres hombres y dos mujeres. 

El primer caso se presentó hacia las 4 p. m. del miércoles 22 de mayo sobre la vía que del corregimiento El Caimo conduce hacia la Y de La Española en el municipio de Calarcá.  Jéfferson Jesús Lengua Ospina colisionó su foto de frente con un camión turbo y murió al instante. De acuerdo con las versiones preliminares, invadió el carril contrario.

El segundo hecho se presentó el jueves 23 de mayo a eso de las 5 p. m. en la vía que del municipio de Calarcá conduce hacia el corregimiento de Barcelona, frente a la estación de servicio Texaco y diagonal a la institución educativa Baudilio Montoya sede La Granja.  Allí perdió la vida Leoncio de Jesús Bustamante Ospina, al parecer y de acuerdo con las versiones de personas que estaban cerca, el siniestro se produjo cuando el motociclista intentó adelantar a un camión y fallar en el intento.

El sábado 25 de mayo, a eso de las 8 a. m., en la vía que de Armenia conduce a Montenegro Uriel García Gómez, de 58 años de edad, murió luego de verse involucrado en un accidente múltiple, producto, al parecer, de la imprudencia del conductor de un carro, que buscó esquivarlo y por desgracia generó una colisión entre dos motocicletas que venían en sentido contrario. 

En la madrugada de ayer, domingo 26 de mayo, en la vía que de Montenegro conduce al corregimiento de Pueblo Tapao, Selena Valentina Valencia Ramírez y Katerin Yulieth Cubillos Cárdenas, ambas de 19 años de edad, se movilizaban en una motocicleta cuando, por motivos que son materia de investigación, se salieron de la carretera y colisionaron violentamente contra un árbol. El impacto fue tan fuerte, al parecer, debido a la velocidad, que las jóvenes sufrieron lesiones letales y murieron al instante.

Varias patrones se repiten en los cuatro siniestros: las víctimas se desplazaban en motocicleta y todo indica que las imprudencias al volante ocasionaron las colisiones:  sobrepasos indebidos, invasión de carril y exceso de los límites de velocidad permitidos.

Hechos de este talante llevan a recordar que conducir un vehículo, ya sea un automóvil o una motocicleta, conlleva una serie de deberes y normas diseñadas para proteger la vida propia y las de los demás. Sin embargo, con demasiada frecuencia, estas reglas son ignoradas o subestimadas, con consecuencias trágicas.

El respeto por las normas de tránsito no debe ser visto como una simple formalidad, sino como un pilar fundamental para la seguridad vial. El exceso de velocidad, la conducción bajo los efectos del alcohol o drogas, el uso indebido del celular mientras se conduce y la falta de uso de elementos de protección como el casco para motociclistas son imprudencias que pueden y deben evitarse. 

Sí, es esencial que las autoridades realicen controles viales efectivos y sancionen con rigor las infracciones, enviando un mensaje claro de que la imprudencia no será tolerada, pero la verdadera transformación comienza con cada uno de los actores viales. Es necesario fomentar, entre todos, una cultura de respeto, donde cada conductor sea consciente de que sus acciones tienen consecuencias directas sobre la vida de otros, de lo contrario, será muy complejo poder cambiar el panorama.
 

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