Editorial / JULIO 01 DE 2022

Quindío palpita

El departamento del Quindío no tiene problemas endémicos y sí varias características que lo hacen único y deseado. 

Quindío palpita

Con todo y los problemas y amenazas que tiene este departamento, el más pequeño del territorio nacional, sigue siendo un paraíso. Lo que sucede en esta todavía fértil y verde tierra, y que altera la cotidianidad de sus moradores, ocurre en el resto del país, pero no todo lo que pasa en otras zonas de Colombia, por fortuna, se padece en esta jurisdicción. Sí, hay violencia urbana derivada de esa herencia maldita llamada narcotráfico, hay pobreza y desempleo, consumo de drogas, una elevada tasa de suicidios, congestión vehicular, vías terciarias en mal estado, y otros males que los territorios, solos, no son capaces de atender; efectos de ese centralismo fiscal. 

En contraste, no padecen los quindianos la presencia de disidencias de grupos terroristas, el secuestro no se cuenta en las estadísticas de crímenes locales, no hay cultivos ilícitos ni minas antipersonales sembradas y no es este un departamento que provoque desplazamiento forzoso, aunque sí es receptor de víctimas del conflicto, entre otros fenómenos que tanto atraso y dolor han provocado en el resto del país. Claro, también hay amenazas y las mismas obligan acciones inmediatas: modificación de los ecosistemas, desarrollo urbano desordenado, turismo sin control, intenciones de exploración minera e instalación de pequeñas centrales hidroeléctricas, contaminación de fuentes hídricas y envenenamiento de polinizadores. 

El presente del departamento obliga la mirada permanente en diferentes asuntos por atender, pero los mismos no debieran impedir reconocer las bondades de este territorio, pequeño en extensión, pero grande en oportunidades. En cualquier caso, resulta más productivo analizar las dificultades y gestionar soluciones, cimentados en la fe y la esperanza que hace palpitar este corazón verde, que tratar de asomar la cabeza parados sobre arenas movedizas como sí ocurre en otras latitudes de esta lastimada Nación. El Quindío enamora, acoge y protege. Quienes habitan este departamento se levantan, en su mayoría, con fe y entusiasmo, son creativos y resilientes, honestos y amables. Basta con revisar las últimas cifras de la Cámara de Comercio, de Comfenalco y de la Dian, para levantar la mirada con optimismo porque el número de emprendedores, empresas y trabajadores ha crecido. Aquí hay oportunidades. 

Todavía se puede hablar del Quindío como un territorio de paz, eso vale un potosí. La mayoría de los días transcurren con tranquilidad, el orden público no se altera con frecuencia y eso hace que locales y visitantes vayan de un lugar a otro en pocos minutos y sin novedad. Este departamento ofrece garantías para los negocios, no en vano proliferan pequeñas y medianas empresas en casi todos los municipios, en zonas rurales y urbanas. Claro, depende de cada cual cómo quiere leer el entorno: hay quienes solo advierten dificultades, hay otros que hacen de las mismas grandes oportunidades, pero hay miles de empresarios y trabajadores sonriendo y con optimismo. En su mayoría, los quindianos valoran y se apegan a esta que es su gran casa, por eso: Quindío, feliz cumpleaños.

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