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Rutas sin pasajeros

martes, 22 septiembre 2026

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El desplome del transporte de pasajeros tras el terremoto amenaza a las empresas formales y a la cadena turística del Quindío. La salida requiere alivios oportunos y una estrategia que atraiga de nuevo a los visitantes.

Las rutas del Quindío perdieron más del 70 % de sus pasajeros tras el terremoto del 10 de agosto, y en el servicio especial, del que depende buena parte del turismo, la afectación es total. Las cifras, expuestas por Asotraquindío en la Convención Nacional de Transporte y Turismo 2026, celebrada en Montenegro la semana pasada, muestran una herida menos visible que los escombros, pero igual de profunda.

El terremoto, de magnitud 7,4 y con epicentro en San José del Palmar (Chocó), dejó más de 300 muertos en el occidente del país y un impacto económico que el Gobierno estimó en al menos 30 billones de pesos. Mientras la atención se concentra en las víctimas y las viviendas, la economía que vive del ir y venir de viajeros se debilita.

Los ingresos se desplomaron y los gastos siguen intactos. De cada 100 pesos que produce la actividad, más de 87 se van en obligaciones —mantenimiento, seguros, personal y requisitos legales—, y la industria perdió más de un millón de usuarios desde la tragedia, según Asotraquindío. Las empresas formales enfrentan además la competencia de servicios informales que, a juicio del gremio, operan con otra estructura de costos.

El daño desborda el ámbito del transporte: detrás de cada silla vacía hay conductores, mecánicos y pequeños inversionistas, y alrededor de ellos, una cadena de hoteles, fincas, restaurantes y guías que solo funcionan si alguien llega. Marino Quintero, presidente del Consejo Superior del Transporte y de Asotrans, dijo que la contracción alcanza también al Valle del Cauca, Risaralda y Chocó.

Los transportadores piden que los decretos de la emergencia económica, declarada el 19 de agosto, incluyan alivios para el sector, y la solicitud encuentra respaldo en la lógica misma de esa figura, concebida para conjurar la crisis y evitar que sus efectos se extiendan. Créditos con periodos de gracia, aplazamiento de obligaciones tributarias y una revisión rigurosa de las cargas regulatorias que cuestiona el gremio ofrecen un puente mientras regresa la demanda.

Los alivios, por sí solos, no bastan, porque sin visitantes no hay pasajeros. Una campaña puede restituir la confianza que el miedo ahuyenta si informa con precisión sobre el estado de vías y destinos e invita a volver al Paisaje Cultural Cafetero. El Quindío supo levantarse tras el sismo de 1999; ahora, su recuperación también pasa por las carreteras, y llenarlas otra vez depende de que el Estado, los gremios y la región actúen a tiempo, pero se necesita celeridad.


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