Editorial / AGOSTO 16 DE 2022

Sin ministros

En ninguno de los dieciséis ministerios han tenido cabida los quindianos durante los últimos doce años.

Sin ministros

Conocida la nómina ministerial del recién posesionado presidente Gustavo Francisco Petro Urrego no se advierte la presencia de quindianos en ella. Con este, ya son tres gobiernos presidenciales seguidos en los cuales no aparecen nacidos en este departamento como miembros de ese primer anillo de poder. Habrá que esperar la adjudicación de viceministerios para saber si la ausencia de líderes quindianos en el gobierno central continúa. Ni en el gobierno de Juan Manuel Santos ni en el de Iván Duque se tuvieron en cuenta las hojas de vida de los coterráneos para encargos ministeriales.

La última figuración quindiana, al frente de una cartera ministerial, sucedió en el periodo constitucional presidencial de Ávaro Uribe. Diego Palacio fue ministro de Salud y Protección Social entre 2003 y 2010. Lástima que el paso de Diego Palacio, como el de Bernardo Moreno en la exsecretaría de la Presidencia, hubieran terminado de mala manera. Después de esta figuración es como si se le hubiera puesto un veto a los cedulados en el departamento del Quindío, ninguno se ha podido arrimar a la Casa de Nariño y por eso la orfandad de dolientes directos del departamento más pequeño del Quindío.

Duque y Santos rotaron varias veces los titulares de sus respectivos gabinetes presidenciales y ningún quindiano les llamó la atención. Tampoco hubo naturales de este departamento en direcciones nacionales de entidades y esa ausencia de paisanos le sigue duplicando el esfuerzo a los gobernantes del Quindío; otra cosa sería llegar a un ministerio amigo, cercano y doliente de lo que pasa en este triángulo verde de Colombia. Por fortuna, el saliente director de Invías, Juan Esteban Gil Chavarría, se comportó como un quindiano más y miró con afecto esta tierra. Gil Chavarría no solo debe ser calificado como uno de los mejores hombres de Duque Márquez, sino como alguien en quienes los de esta tierra encontraron respaldo. Incluso, al Invías le alcanzó para invertir recursos en una nueva unidad de atención para recién nacidos en La Misericordia de Calarcá.

Se resume pues, en el inicio de este gobierno nacional, la representación quindiana a los tres congresistas que por ley le corresponden a este departamento en la cámara baja porque tampoco alcanzó, esta vez, para tener un quindiano en el Senado. A los representantes a la Cámara del Quindío les tocará, como en efecto ya pasa, buscar aliados políticos de otros departamentos para lograr algo de eco a sus iniciativas legislativas en el seno del Capitolio y para que las labores de lobby que le encomienden gobernador y alcaldes del Quindío surtan algún efecto. Otra cosa sería con ministerio o, en su defecto, algún viceministerio en manos de un quindiano. No es apresurado ni injusto afirmar, por lo ya expuesto, que la carrera política de los locales es de corto aliento y no muy llamativa a nivel nacional.

Suma el Quindío nombres que suenan a nivel nacional en los ámbitos empresarial, deportivo, cultural, artístico, periodístico, médico, turístico e incluso social, más no así referentes de la política con legítimas aspiraciones de llegar a figurar en el nivel más cerrado y central de poder del país. Prueba fehaciente esta de lo discreta de la labor en el poder ejecutivo de quienes en el Quindío han sido ungidos por el pueblo para mandar.


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