Editorial / MAYO 19 DE 2022

SOS Génova

El Bello Rincón Quindiano necesita a todo un departamento unido para ayudarle a superar las contingencias provocadas por el invierno.

SOS Génova

De nuevo, los municipios cordilleranos llevan la peor parte por la temporada de lluvias que avanza en casi todo el territorio nacional. A los males viejos, provocados por el invierno, se suman nuevas amenazas por el invierno que hasta la fecha, por fortuna, no deja víctimas mortales pero si deterioro de vías principales y veredales y evidentes amenazas en predios habitados por campesinos. Génova necesita la ayuda de todos.

La alerta roja provocada por el fenómeno de La Niña, visitante consuetudinaria de los colombianos, se extendió a Pijao, Calarcá, Filandia y Génova que, de momento, es la municipalidad más golpeada. En total, se contabilizan 18 derrumbes en las carreteras, 12 familias quedaron incomunicadas en la vereda San Juan, también hay serios problemas en Las Brisas, La Venada, El Cairo, entre otros puntos, amén de la pérdida total de un puente y la interrupción del suministro de agua potable en 3 veredas.

No puede un alcalde de un municipio tan pequeño, con un presupuesto que apenas si alcanza para gastos de funcionamiento y cero inversión, hacerle frente a tan agobiante panorama. Por eso su alcalde reclama el apoyo del gobernador e insiste en tocar puertas en Bogotá. De nuevo el invierno confirma lo vulnerables que son las poblaciones quindianas ante una eventual emergencia provocada por fenómenos naturales. 

Lo que no para son las lluvias, porque la contratación para atender problemáticas como estas, tal como suele ocurrir en Colombia, va pasito a pasito. Aunque haya voluntad del gobierno seccional y una partida para intervenir las zonas afectadas, el problema, hace rato, desbordó la capacidad de respuesta del alcalde de Génova. Por eso, la urgencia de una comisión de peso, integrada por el gobernador y la bancada parlamentaria quindiana, para que en la capital de la República reclamen atención y recursos oportunos y del tamaño de la emergencia.

Cada tarde de lluvia es un estrés para los campesinos de Génova, y cada noche pasada por agua son horas de terror. Transitar hasta el pueblo es arriesgado, moverse entre algunas de las veredas es imposible y los damnificados aumentan con el paso de los días. Está en veremos la producción agropecuaria de la municipalidad, los matriculados en escuelas y colegios terminarán perjudicados y la cotidianidad del pueblo está alterada. 

Atentos, lo que puede ocurrir en Génova es superior a lo malo que ya sucedió. Ya de nuevo con días soleados habrá que insistir en la promoción de buenas prácticas agrícolas para no hacer del suelo una amenaza, pero ahora lo urgente es recuperar la movilidad segura hacia Génova y entre las veredas, contar con la disponibilidad permanente y en el punto de un kit de maquinaria amarilla y acelerar los procesos de contratación para construir los muros de contención que se necesitan, recuperar el pavimento y los puentes destruidos y devolverles a los moradores del Bello Rincón Quindiano la paz y el sueño que el invierno les quitó.

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