Opinión / OCTUBRE 17 DE 2020

Abrazos de rescate

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“Sus abrazos pueden hacer que la gente mejore”, Joel Osteen.

Sabio consejo, pero muchos dirán: ¿Cómo que abrazos en estos momentos de restricciones por la pandemia? ¿Cuánto hace que no podemos abrazarnos de verdad? Si esta expresión de cariño, de afecto, de amor, ha sido prohibida, restringida, eliminada quién sabe por cuánto tiempo más. Pero, vamos a explicar y ampliar el significado de este pensamiento. 

Osteen agrega: “Las palabras que brindan consuelo son la mejor medicina” y eso nos aclara que todo lo que hagamos por el bienestar de los demás, como puede ser: una llamada telefónica, un consejo, una palabra de aliento, un ejemplo de valor, de querer salir adelante, de vencer el miedo, de creer en lo bueno que aún existe; todas estas acciones, son realmente abrazos de rescate; pensemos en  lo  que podemos realizar para llevar consuelo, apoyo, para incrementar la fe perdida a muchas personas, para infundir palabras que estimulen, que toquen el corazón y la mente de quienes se encuentran pesimistas, doblegados, se sientan perdidos, acabados, disminuidos, por la situación que estamos viviendo, que parece no tener fin y que nos atormenta, nos entristece y está acabando con nuestro ánimo, con los deseos de lograr muchas cosas que antes veíamos con esperanza, con anhelos de triunfo y hoy, se nos están evaporando, volviéndose inalcanzables, difíciles de lograr. Más adelante dice Osteen: “Algunas personas simplemente necesitan saber que usted cree en ellas; cuando usted les dice: eres maravilloso, vas a hacer grandes cosas, estoy orando por ti, eso les puede parecer sencillo, pero para otra persona puede ser dador de vida”.

Miremos pues y meditemos en la profundidad de estas enseñanzas y cómo en este lapso de tiempo que estamos viviendo, podemos realizar muchas acciones positivas, interesantes, caritativas, aún en medio de nuestro forzado encierro, pero fáciles de realizar, así estemos un poco asfixiados, privados de nuestra libertad, pero con un espíritu batallador, enriquecido por la fe y la esperanza y por las enseñanzas de un iluminado como Osteen, quien nuevamente nos dice: “Hay personas que Dios pone en nuestro camino que nos necesitan para sostener sus manos. No van a ganar por sí mismos. Necesitan su aliento, necesitan su abrazo rescatador”. 

Serán nuestros amigos? ¿Serán nuestros familiares más cercanos? ¿Serán aquellos a quienes miramos con indiferencia? ¿O serán los que un día no lejano nos hicieron algún daño? Pensemos pues detenidamente y hagamos el esfuerzo necesario para saber quiénes son los que nos necesitan para sostener sus manos y actuemos de una manera decidida, efectiva y pronta para ayudarlos. Busquémoslos ya y actuemos sin demora.

“El propósito de la vida humana es servir, mostrar compasión y tener voluntad de ayudar a otros”, Albert Schweitzer.


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