Opinión / ENERO 19 DE 2022

Ambición

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Cuando escuchamos la palabra “ambición”, lo primero que se nos viene a la cabeza es algo malo, algo que no está bien, se nos viene a la mente personas que buscan riqueza sin importar la manera de obtenerla y, peor aún, posiblemente haciendo algún tipo de daño ya sea a la sociedad o al medio ambiente.

Esta ambición, sin duda alguna, es la que tiene a muchos políticos, empresarios y personas del común con problemas de tipo penal, disciplinario y fiscal, debido a que sus actuaciones de deseo por conseguir especialmente dinero y poder, los lleva a cometer infinidad de delitos y terminan fácilmente en una cárcel, sin prestigio y lo peor de todo, con la conciencia intranquila de saber el mal que cometieron.

Muchos de estos casos, se pueden analizar en toda Colombia, pero los más sonados, son los que realizan algunos personajes que se hacen llamar políticos, quienes tiene el deber de trabajar en beneficio de la sociedad y en especial de las personas más vulnerables, para que todos tengan oportunidades y no se repita la misma historia de miseria que hemos padecido por décadas. Lastimosamente, quizás por falta de educación y por la necesidad de muchas familias, es que estos malos políticos pueden permanecer en el poder y continuar orquestando las diversas maneras de saquear el presupuesto público.

Dicho lo anterior, es importante advertir para quienes desean incursionar en cargos de elección popular en los cuales se administran recursos públicos o inclusive en el Congreso de la República, asambleas departamentales o concejos distritales y municipales, que el dinero que se obtiene como remuneración es suficiente para vivir bien, es decir, poder acceder a una vivienda, tener educación superior y también tener tiempo para vacacionar, no obstante, dicho salario devengado honestamente no será suficiente para una vida llena de supuestos “lujos y opulencias”.

Por lo cual, las personas que son ambiciosas con fines netamente económicos, sin un propósito definido, un plan, proyecto y objetivos claros, lo único que lograrán es caer en la tentación del dinero fácil y en consecuencia actuar en contravía de la ley para alcanzar ese efímero momento de felicidad que en poco tiempo se podría convertir en la peor pesadilla.

A diferencia de lo ya explicado, si vemos la ambición desde otra perspectiva, mucho más altruista, con fines positivos, se puede decir que es indispensable para alcanzar nuestros sueños, no darnos por vencidos y a ser perseverantes, es así como una persona ambiciosa intenta superar las problemáticas del día a día y establece estrategias para crecer personal y profesionalmente.

En conclusión, es probable que todos seamos ambiciosos en diferentes aspectos de nuestras vidas y en realidad no está mal, lo que sí es grave es que esa ambición nos haga tener conductas que afecten la integridad de otras personas, y recordemos que “el que todo lo quiere, todo lo pierde”.  


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