Opinión / ENERO 25 DE 2023

Aplacar nuestra mente

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Pocas veces en el enredo del día a día tenemos la posibilidad de frenar y pensar más allá de lo que normalmente pensamos, casi nunca aquietamos nuestra mente para tener una consciencia plena del instante y se nos vuelve una carrera sin un fin real, buscando un espejismo de sueño cuya energía está en la obsesión frente al mismo sueño y no en el disfrute del momento o en la comprensión del proceso.

Somos seres programados para correr y competir en un mundo que nos enseña que la felicidad está en ganar. Pensamos que ganamos cuando tenemos objetos o cosas materiales, cuando conseguimos parejas o logros laborales, cuando tenemos hijos, incluso cuando podemos viajar. Esta percepción de ganancia es causada por esa necesidad constante de competir y estar inmersos en una carrera donde nos comparamos constantemente con otros y evaluamos cada paso sintiendo que debemos seguir más rápido.

Sociedades muy productivas dirían que el reto es trabajar más y a más velocidad para lograr los objetivos que te planteas y poder conseguir ese bienestar que siempre te muestran que está detrás de tantas cosas innecesarias que se convierten en la excusa precisa para correr más rápido.

Sin duda la carrera sería infinita y no nos damos cuenta de que muchas veces estamos dando vueltas sobre nuestro propio eje y cuando llegamos al retiro no encontramos esa famosa felicidad, nos volvemos adictos a una sensación placentera y queremos refuerzos inmediatos todo el tiempo. Nuestra mente se vuelve tan neurótica que queda en una inconsciencia y nos volvemos más instintivos o animales.

Cuando hablo de aplacar nuestra mente, estoy integrando en este escrito una posibilidad maravillosa que tienes de ser un humano distinto, de obtener evolución y ser menos instintivo y animal, tienes la capacidad de comprender más a profundidad si te vuelves más consciente de ese pequeño momento y te desligas de las metas obsesivas y exageradas que te planteaste y que persigues con esa fuerza absurda que solo te lleva a la frustración.

Para aplacar tu mente debes empezar por amarte profundamente y comprender que dentro de ti está la energía que mueve todo el universo, comprender que eres perfecto y que solo tienes que disfrutar más tu experiencia en este camino, debes empezar a ser consciente del acto de respirar y entender que la respiración llega a cada parte de tu cuerpo de una manera activa y que la magia se da en cada instante, pero que nunca piensas en ella y por eso pensarlo te permite activar más ese mecanismo de experiencia plena donde consigues la paz.

Todos los días de tu vida elige un momento para ti, no importa que tanto trabajo tengas, que problemas se den en tu mundo, simplemente tú eres muy importante y en este instante solo vas a respirar y encontrar en tu mente los colores y las formas de tu interior, no trates de no pensar, eso es imposible, solo concéntrate en ese segundo y piensa en esos colores que tiene tu mente para que logres aquietarla y cuando sigas tu camino sea mucho más provechoso.


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