Opinión / JULIO 09 DE 2021

Aun estamos a tiempo

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Leyendo el artículo en el periódico El Tiempo titulado Terrorismo Hampa y cocaína. Cúcuta está bajo amenaza, del 4 julio 2021, podemos ver la descomposición social de estas regiones de Colombia como el departamento de Norte de Santander, frontera con Venezuela donde a diario se mueve este lamentable, pero poderoso negocio del narcotráfico el cual afecta significativamente el buen nombre y el prestigio internacional de Colombia. Igualmente, también hay otras regiones donde estas mafias, de gran envergadura, adelantan sus operaciones.

Un poderoso mensaje de alarma fue el hecho ocurrido el 15 de junio de 2021 con el carro bomba en la Brigada 30 del Ejército de Colombia en Cúcuta y el atentado contra el presidente Duque el 25 de junio, en Norte de Santander, cuando se desplazaba en el helicóptero presidencial. 

Dos hechos de semejante magnitud en un mismo lugar y en menos de 10 días no dejan duda de la grave situación de orden público que atraviesa la fronteriza capital de Norte de Santander —con impacto nacional e internacional—; y de los alcances de los criminales que actúan en sus 1.119 kilómetros cuadrados.

La realidad es que en Colombia necesitamos más desarrollo, industria, infraestructura, alto nivel de educación en todos los estratos sociales para los niños, que son el futuro de la nación. Generación de empleo con inversión tanto nacional como extranjera y avances en tecnología que sería una valiosa herramienta para continuar promoviendo empresas que fabriquen diferentes equipos con tecnología de punta que pudieran ser exportados a nivel mundial. 

Aún estamos a tiempo para continuar con ese trabajo social tan importante y urgente que nos ayudaría a proyectar el país en los próximos 30 años y que nos permitirá continuar en democracia y libertad por muchos años más. El socialismo del siglo 21 no es la solución a los problemas sociales que afectan a Colombia. Eso está ya comprobado, mirando el ejemplo de nuestros vecinos como Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia y otros más como Perú que aún no se sabe el resultado de las elecciones presidenciales. 

La mejor manera de combatir la pobreza es con industria a gran escala y tecnología que nos permita generar empleo y bien remunerado. Pero debemos continuar impulsando todas las políticas relacionadas con educación en todos los rincones de la patria. En varias oportunidades he usado el ejemplo de Singapur, en el Asia, con la prioridad que le han dado a la educación y recientemente vi un reportaje por televisión donde mencionan que en los billetes de ese país se ve unos niños recibiendo clase con su profesor, lo cual indica que ellos están siempre mirando hacia el futuro y no hacia el pasado cuando fueron un país pobre.

Colombia tiene un gran potencial, no perdamos la fe de continuar en democracia en el 2022.


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