Opinión / ENERO 29 DE 2022

Celebraciones

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Después de finalizado el año y pasadas las festividades familiares, se reunieron para celebrar el inicio del 2022, acompañados de sendos regalos. Destapó el suyo que contenía la botella de ron entregada por su amigo. Rusbel Caminante, con el regalo para su amigo en la mano, sonrió al recordar que en Italia los niños son visitados el día de Reyes por la Befana: vieja bruja que vuela en escoba para dejar sus regalos y que, según la leyenda, guió a los Reyes Magos hasta Belén para adorar al niño Jesús

Hablando de brujas, dijo aquel amigo que, en Noruega, el 23 de diciembre, al grito de ¡Gledelig Jul! esconden escobas y trapeadores –medios de transporte de las brujas y malos espíritus– para pasar una noche feliz y sin sobresaltos. Rusbel Caminante replicó que son hermosas jóvenes, nunca brujas, las que en República Checa piden al nuevo año el aviso esperado: paradas de espaldas en la puerta de la casa de sus padres lanzan su zapato por encima del hombro. Si la punta cae señalando la puerta se casará, pero si señala hacia el interior seguirá soltera. Seguramente que en el primer caso la joven aplaude y en el segundo lo hacen sus padres.

Rusbel Caminante le entregó el regalo a su amigo, advirtiéndole que no lo destapara hasta terminar su historia. Relató que, de las diferentes tradiciones de Navidad y Año Nuevo, llama la atención la forma de celebrar en Islandia. Allí, los niños reciben regalos y dulces de trece Jólasveinarnir -figuras de hombres y mujeres viejos, con nombre propio, que bajan a la tierra a celebrar desde el 13 hasta el 26 de diciembre – Son elfos y trolls, hijos de Grýla y Leppaludi, seres de la mitología que viven en una gran cueva de las montañas islandesas. –abc.es -.

¿Elfos y Trolls?, preguntó aquel amigo. Así es, respondió Rusbel Caminante, por ejemplo, Stekkiastaur baja el 13 de diciembre a robar ovejas. Ketkrókur lo hace el 23 con un gancho para robar la carne y Kertasnikir llega el 24 para perseguir los niños y robarles las velas. Estos, sin embargo, durante las trece noches dejan su zapato en la ventana del cuarto para recibir dulces y regalos, si se han portado bien. La mejor celebración consiste en intercambiar libros para pasar leyendo la noche del 24 de diciembre, llamada Jólabókaflód que significa inundación de libros. Cuentan que esta ejemplar celebración apareció durante la segunda guerra mundial para estar unidos familiares y amigos soportando el desastre de horror y muerte.

Aquel amigo comentó que leer entre familia y amigos durante la noche de navidad resultaría una entretenida y educativa celebración para olvidar momentáneamente la corrupción, como el más grave problema que afrontamos los colombianos. Rusbel Caminante entregó a aquel amigo su regalo y le dijo al escritor y actor estadounidense Garrison Keillor que “El libro es un regalo que se puede abrir una y otra vez”. Su amigo agradeció el libro La corbata prestada y otros cuentos.


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