Opinión / JULIO 26 DE 2021

Chaplinmanía, El gran dictador

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La película termina con las palabras a Hannah “Hannah: ¿Puedes oírme? Donde quiera que estés, ¡Mira a lo alto! ¡Las nubes se alejan, el sol está apareciendo, vamos saliendo de las tinieblas a la luz, caminamos hacia un nuevo mundo, un mundo de bondad, en el que los hombres se elevarán por encima del odio, de la ambición, de la brutalidad! ¡Mira a lo alto Hannah, al alma del hombre le han dado alas, y al fin está empezando a volar, estás volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza, hacia el futuro, un futuro glorioso, que nos pertenece, a ti, a mí, a todos! ¡Mira a lo alto, Hannah, mira a lo alto!”

En plena segunda guerra mundial, y contra los intereses económicos de Hollywood, Chaplin, nos muestra una parodia sobre Hitler, que eleva la comedia a lo sublime. Chaplin puso el arte al servicio de la humanidad, y deja para la historia una película que le muestra al mundo a donde se puede llegar, cuando se levantan muros de odio, en nombre de una ideología. El Gran Dictador fue nominada a cinco premios Oscar, y aunque no ganó ninguno, se instaló en los corazones, de quienes amamos el cine, y de quienes creemos , que, por encima de cualquier ideología, principio político o económico, está el ser humano. El discurso final de la película es una oración para quienes no odiamos ni despreciamos a nadie, para quienes creemos que en este mundo hay lugar para todos. El discurso a los tomanies parece salido del corazón de Gandhi, Jesucristo o Luther King. La película es una parodia contra el fascismo, en pleno auge de este. Muchos artistas, que hoy gravitan las nubes de Hollywood, de Miami, o de la TV colombiana, debieran aprender de Chaplin, que primero está el ser humano, con su derecho a la vida y a la dignidad. 

Hitler, unió a los más grandes enemigos del siglo XX, el capitalismo y el comunismo. Si no se hubieran unido, el fascismo habría triunfado, y la suerte del mundo sería otra. Los ejemplos son para seguirlos, en nuestro país el fascismo campea. Los ríos colombianos son ríos de lágrimas, lágrimas que esperan la grandeza de los Petro, los Fajardo, los Robledo, los Camilo Romero, para que unidos, conviertan la esperanza de una Colombia mejor, en una realidad. También los artistas, debieran mirar nuestras montañas , nuestros ríos, nuestras calles, llenas de lágrimas y sangre. Hagamos nuestro, el discurso de Hynkel (Chaplin) hablémosle a Colombia como si fuera Hannah. Unámonos, como para derrotar a Hitler, lo hicieron Churchill, Stalin, Roosevelt, siendo mortales enemigos. Es deber de todas las fuerzas de la esperanza, unirse antes de la primera vuelta presidencial, si no es así, el discurso a Hannah habrá caído en el vacío, y las lágrimas de sangre, seguirán tiñendo nuestra bandera. Es la hora de Hannah, es la hora de derrotar el odio. Fajardo, Petro, Camilo, Francia, Ángela, Robledo, Roy, la hora es ahora. 


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