Opinión / AGOSTO 29 DE 2021

Cuéntenme una de vaqueros 

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Hace mucho que los hinchas del Deportes Quindío no quedábamos tan enojados y tristes como nos sucedió tras la derrota 0-1 con Atlético Nacional. 

En aquel juego, el árbitro John Hinestroza decretó una mano ofensiva del verdolaga Jonathan Marulanda como pena máxima a favor de su equipo, como si la infracción hubiera sido de un quindiano. Y con ese penal, Nacional, al que le costó pasar la mitad de la cancha durante los 90 minutos, ganó el partido. ¡Vaya sorpresa! 

Para muchos, como siempre, se trató de un error humano sin mala intención –no sé si me indigna más la ingenuidad o el descaro-. 

Debo confesar que hoy, a mis casi 40 años, creo muy poco en los simples errores cuando de arbitraje se trata. Tengo muchas razones, pero voy a exponer dos argumentos que me parecen contundentes. 

Primero. No hay que ser un estudioso del fútbol para ver cómo, año tras año, aparecen estos supuestos errores siempre favoreciendo a los mismos. Ahora que escribo este artículo siento un déjà vu, porque al ser hincha de un equipo pequeño recuerdo que siempre he estado en el grupo de afectados. 

Segundo. En el partido ante Nacional se presentaron tres jugadas que, de ser mal interpretadas por los jueces, hubieran favorecido al Quindío: los dos goles anulados y el derribamiento de Luis Fabián Mina cuando ingresaba al área verdolaga. Las tres acciones fueron bien juzgadas, pero ¿por qué en una sola jugada que favorecía a Nacional se dio el error y por qué en las que podría favorecer a Quindío sí hubo una visual perfecta y una interpretación ajustada al reglamento? 

Ese día, la transmisión de Win+ mostró más el cobro de la pena máxima, por parte de Jefferson Duque, que la polémica jugada, no sé si por alguna pizca de pena o tratando de desviar la atención. 

Y sí, muchos medios hicieron eco del regalo a Nacional o del robo al Quindío –como usted lo quiera considerar-, pero al final no pasó nada. Tan poca trascendencia tuvo que el mismo Win tituló en sus redes sociales: ¡Imparable el ‘verdolaga’ que se impuso frente al ‘cuyabro’ y sigue líder! Así, sin más, sin asomo de vergüenza. 

Insisto, claro que pueden existir fallos porque los jueces también son humanos, pero ¿por qué siempre a favor de los equipos grandes como Nacional? 

No está de más recordar que a los árbitros se les pide que ante la duda dejen jugar. ¿Por qué Hinestroza no lo hizo? Sencillo: porque era Atlético Nacional. Es como si los árbitros trataran de congraciarse con los poderosos del fútbol pensando en sus carreras o porque, de ser un error, las críticas son más despiadadas y tienen mayores consecuencias si el afectado es el equipo millonario. En pocas palabras, los chicos tenemos pocos dolientes, si acaso existimos. 

Algunos dijeron que John Hinestroza es el nuevo Machado. Tampoco voy a ser tan irresponsable de escribir eso, aunque, en aras de la honestidad y la justicia, debo decir que siempre he pensado que estamos llenos de machados. 
 


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