Opinión / AGOSTO 25 DE 2020

De la mula al túnel

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En la víspera de la inauguración de la majestuosa obra de ingeniería e infraestructura vial del túnel de La Linea, conviene recordar los pormenores históricos  de la  difícil y cruenta travesía de esa inmensa montaña, desde el período prehispánico, la conquista, la colonia, los albores de la independencia y los dos siglos de vida republicana; una excelente investigación del historiador y pedagogo Álvaro Hernando Camargo Bonilla (1) recupera la memoria ecohistórica y cultural del Camino del Quindío, lo que significó para el desarrollo del occidente colombiano, las diferentes vertientes de la cordillera inhóspita, los expedicionarios y viajeros y las hermosas gráficas de ese pasado alucinante: “Así que el Camino del Quindío indudablemente contribuyó a la construcción de país al posibilitar la comunicación entre regiones, integrar a diversas poblaciones migrantes y ser un eje comercial y de circulación de bienes y servicios que dinamizaron la economía regional(…)”. —pág29—.

En la época de la conquista no era el único paso existente, pues ya existían los caminos indígenas y después los de herradura que construyeron los españoles;  de acuerdo con Camargo, en la zona entre Ibagué, Cartago y Popayán, además del Camino del Quindío, existía el Camino del Ruiz —de Cartago Viejo hoy Pereira, al páramo de Herveo, al Tolima y Mariquita— el Paso de Barragán —de Tuluá , a Chaparral, sur de Ibagué— y el Paso de Guanacas —por Timaná, al valle de Neiva, Río Magdalena y Bogotá—.

El Camino del Quindío salía de Cartago Viejo, hoy Pereira, Río Otún arriba, cruzaba por el Río Roble a Boquía, de allí al Río Quindío arriba hasta Alegrías, pasando por Magaña, Tochecito, Mina de Bolívar a Ibagué,  donde hoy es Cajamarca y después valle del Tolima.

No era un lecho de rosas y el lector se podrá imaginar las penalidades de esa travesía sin cuento, así lo señala el gran Alexander von Humboldt: “En el Moral encontramos una caravana de caballeros andrajosos y con las piernas desnudas que (…) se quejaban del camino paramuno casi con lágrimas (…) los cargueros contaban historias vergonzosas de la inhumanidad de los viajeros” —pág 32—. Por Boquía  pasó Bolívar el 5 de enero de 1830 con 282 hombres a caballo y 644 a pie;  varios expedicionarios, geógrafos y cronistas como el propio Humboldt, Hamilton, Cochrane, Saffray, Boussingault, André, Schenck, desde luego Francisco José de Caldas y Mutis; el libro tiene el mérito de incluir textos valiosos de varios de los viajeros mencionados.

Una obra esplendorosa del académico y amigo que anuncia la segunda parte próximamente. Recomiendo con alegría.

1) Camargo Bonilla, Álvaro. 2019. Memorias del Camino del Quindío. Fondo mixto de Cultura, Gobernación del Quindío. Real editores. 69 páginas.

 


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