Opinión / JULIO 04 DE 2022

¡Decisiones ya!

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

No soy economista, y puedo equivocarme en muchas de las conclusiones que exprese en este artículo, pero lo que si tengo claro es la verdad que conocemos y entendemos la mayoría de los colombianos y los habitantes del mundo, y lo que en la historia de la humanidad ha ocurrido en las recesiones y crisis alimentarias y de energía.

Por lo pronto partamos de varias afirmaciones. La primera tiene que ver que la recesión se dará, mucho se habló de su llegada y no estamos preparados los colombianos para esta coyuntura, y menos cuando pensamos en nuestra deuda en dólares y esa moneda galopando el precio, por motivos internos y externos, hablando de las finanzas públicas y menos preparados en las privadas.

La segunda es que el hambre, o mejor la necesidad de que productos lleguen para alimentar a los seres humanos, será mayor cada día, está contenido es todos los estudios de todas las naciones, y la FAO, de tiempo atrás, viene advirtiendo, hasta proponiendo y recomendando, variar la agricultura a semillas y setas, como alternativa rápida y económica para llevar proteínas a los seres humanos de las zonas más deprimidas del planeta.

Y la mas alarmante es la de la producción agraria en el país. Son innumerables los sembrados técnicos para producir forrajes y alimentos concentrados para especies diferentes a la humana, por ejemplo, el maíz para consumo humano es mínimo, por razones de rentabilidad. La temporada ya casi bianual de invierno no ha permitido la floración de los diferentes cultivos. El estimado de producción este año, comparado con el anterior, será menor en café, cítricos, entre otros, los mismo que las cantidades de las cosechas semestrales, esto no es un pronóstico, es la realidad.

Pero la realidad no sería tan trágica, si los costos de producción permitieran incrementar los cultivos y mantener en óptimas condiciones los establecidos. Ahora, aparece el fenómeno de los altos costos de los abonos, aumentos de más del cien por ciento en estos elementos básicos para la producción, aumento de los intereses en los préstamos, aumento de la gasolina y obvio del transporte de insumos y productos. Este coctel hace prever la disminución de la producción de pan coger y alimentos de primera necesidad del campo, aumento de los precios al consumidor y menor producción y escasez.

La iniciativa privada está ahí, los cultivos ya famélicos están ahí, el esfuerzo del campesino y el agricultor está ahí. Todos esperando una solución que permita reactivar el sector, para bien de los trabajadores del campo, los productores y los consumidores de lo que la tierra entrega para la vida de los colombianos. Se requiere decisiones del gobierno en materia de incentivos, disminución de costos, por ejemplo en materia de fertilizantes, y no el discurso de una agricultura alterna, a la cual debemos llegar en mediano tiempo, pero que estos años no será la solución inmediata, para evitar que colapse el campo con sus consecuencias.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net