Opinión / JULIO 26 DE 2021

¿Democracia representativa?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En este mundo colombiano de las cosas políticas y sociales, la realidad es más compleja de lo que parece. Mucho más que las versiones blanquinegras de una realidad que nos quieren presentar los francotiradores de la opinión pública, veamos.

Los desarrollos ulteriores de la nueva reforma tributaria presentada al Congreso, demuestran que, a diferencia de lo que pregonaba Duque, si era posible evitar que esa carga impositiva recayera, como siempre, en la clase media dentro de la más grave crisis social de la historia producto de la pandemia. 

Se necesitó el estallido social con todas sus consecuencias para que el gobierno entendiera la magnitud de la inconformidad que nos recorre, de los viejos pero también de los nuevos descontentos que tienen a Colombia en una encrucijada.

Pero pese a la torpeza de los violentos que ensombrecieron una protesta más que justa, una parte de los descontentos se aliviaron con las supuestas conquistas alcanzadas con el paro: se fue Carrasquilla, retiraron esa reforma alcabalera, prometieron matrícula cero para universitarios y un supuesto subsidio universal, populismos para aplacar el incendio ahora, mientras el presidente se va.

Para concertar con el gobierno se necesitaba claridad, unidad de propósito, coherencia en una causa común, difícil de conseguir entre el Comité del Paro, y los demás sectores que participaron en la protesta, y no una una suma dispar de descontentos, como lo que vimos donde se sumaron mecánicamente más de 108 demandas gaseosas, una auténtica lista de mercado.

Lo fundamental, la almendra de la exclusión y de la inequidad, las reformas que pueden cambiar de fondo la agobiante realidad a que estamos avocados, las reglas de juego que se deben replantear porque están viciadas por la corrupción y que desfiguraran la pobrísima democracia colombiana, no aparecen por ninguna parte.

Nada se dijo de esta democracia representativa, que tuvo su razón de ser en épocas de la Revolución Francesa, y que hoy no representa nada, los comicios electorales, por ejemplo, que viciados por los barones, las mafias, el dinero y los trucos, terminaron por demostrar que la mayoría de los elegidos, hacen parte de empresas unipersonales que solo se representan a sí mismos.

Tendremos que buscar alternativas audaces que reflejen las mayorías, que le vuelvan a dar vida a este caduco sistema electoral. La democracia deliberativa o el sorteo de que hablan Reybrouck, Sandel o Humberto De la Calle como mecanismo complementario para renovar procesos electorales, etc.

Por cuenta de inicuas reglas de juego como las que tenemos, ahora mismo están precocidas en nuestra región, las candidaturas al congreso con que juegan los empresarios electorales, que solo los representan a ellos mismos y que, a la vez, generan buena parte del descontento que se evidenció en protestas como a las que acabamos de asistir.

Astillas: Muchos quisieron que Duque renunciara hasta que cayeron en cuenta quien lo reemplazaría.  


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