Opinión / OCTUBRE 13 DE 2021

Derecho a morir dignamente

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En Colombia, lastimosa-mente la gran mayoría de temas relacionados con los derechos humanos o fundamentales son objeto de serias contradicciones por algunos sectores políticos que pretenden ser los dueños de la verdad y, peor aún, tratan de decidir y plasmar en normas internas sobre el presente y futuro de cada ciudadano, en temas tan íntimos como la eutanasia. 

Dicho lo anterior, es importante traer la definición de la palabra eutanasia1, para que no haya lugar a equívocos e interpretaciones erradas, por lo que la Real Academia de la Lengua Española la ilustra como: “Intervención deliberada para poner fin a la vida de un paciente sin perspectiva de cura y muerte sin sufrimiento físico”. 

Adicional a lo manifestado por la RAE, la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente2, expone que este derecho, es una extensión natural de derecho a vivir dignamente, argumenta que es la garantía que tienen las personas de ejercer su autonomía final de la vida y que permite al individuo tomar decisiones libres e informadas y, en consecuencia, tener control sobre el proceso de su muerte, imponiendo límites a terceros, familia profesionales de la salud y al Estado, sobre lo que puede o no hacerse a su cuerpo, integridad y vida. 

Por su parte la Corte Constitucional, mediante sentencia C-233 de 2021 amplio el derecho a morir dignamente para aquellos pacientes que padezcan una enfermedad o lesión grave e incurable que les provoque intenso sufrimiento, lo que significa que ya no se requiere ser un paciente terminal para solicitar el derecho a morir dignamente. 

De las afirmaciones descritas se puede identificar, que cuando una persona haya sufrido un accidente o padezca una enfermedad que le cause grave sufrimiento o genere una mala condición de vida, tiene el derecho de solicitar la interrupción de dicho dolor por medio de la eutanasia, esta decisión debe ser muy difícil no solo para la persona, también lo es para su familia y seres queridos, pero algo es claro, si ese ciudadano lo ha reflexionado y llego al punto de elegir poner fin a su vida, no es por capricho, es más bien, por terminar su sufrimiento. 

En consecuencia, es inconcebible que, en Colombia, con el precedente de la Corte Constitucional, en donde se avala este procedimiento médico, existan EPS que no acaten la voluntad del paciente y peor aún, que se atrevan a dar juicios sobre que es bueno o no, sobre una decisión ya tomada.

Finalmente, quiero traer una frase de André Malraux al respecto y es que “La muerte no es una cosa tan grave; el dolor sí”.

1 Definición tomada de la palabra eutanasia de la página web de la RAE: https://dle.rae.es/eutanasia

2 Definición tomada de la página web de la Fundación Pro Derecho a Morir Dignamente: https://dmd.org.co/que-es-muerte-digna/


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