l
Opinión / MAYO 22 DE 2024

Desarrollo a escala ciudadana

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El tema que nos ocupa (o debería ocuparnos) a los ciudadanos residentes en cada uno de los municipios, es el de la discusión, modificación y aprobación de los Planes de Desarrollo departamentales y municipales, porque son la carta de navegación que orientará a quienes durante estos 4 años nos liderarán.

Más allá de referentes técnicos, del lenguaje a veces especializado e incluso lejano al dominio de las comunidades y por encima de intereses políticos (que siempre han existido y existirán por el contexto en el que se desenvuelven las democracias), debemos entender de qué se trata.

¿Tienen que ver las disposiciones personales de concejales y diputados frente a los respectivos gobiernos en estas dinámicas? Obvio que sí, porque si quien analiza, discute y aprueba está alineado con el gobernante, su actitud frente a los proyectos será más positiva. Más allá de “intríngulis” y “berenjenales” al interior de las corporaciones democráticas, es fundamental que los ciudadanos comprendamos qué se discute y aprueba. Hablo de los que trasegamos lo s espacios públicos, nos movilizamos por las vías (en unos casos espléndidas, en otros espantosas) que se construyen con dinero de los contribuyentes y paseamos por los parques (a veces hermosos, aseados y seguros, otros descuidados y abandonados). Algunos elementos para tener en cuenta:

Primero. Los Planes de Desarrollo Municipales y Departamentales tienen sí o sí que alinearse con las líneas del Gobierno Nacional, pues es la única forma de radicar proyectos y acceder a opciones de financiamiento desde este nivel territorial. Más allá de empatías o antipatías, sin articulación programática, es inviable tener apoyo financiero.

Segundo. Las discusiones en comisiones y plenarias deben orientarse por criterios técnicos y de conveniencia general. El objetivo es contar con una línea base clara con respecto a los problemas más álgidos, para darles respuesta desde programas pertinentes y sobre todo, eficaces en términos de impacto. Debe pensarse en acciones contundentes que generen soluciones y nos lleven de menos a más, no se trata de “velar” o “propender”, tiene que tratarse de “resolver”, “solucionar” y “corregir”, para mejorar las realidades con audacia y no solo perpetuar o mitigar levemente las problemáticas.

Tercero. La política debe ser invitada respetuosa al debate. Lo que es bueno para las comunidades, lo será venga de donde venga y por ende, debe tener respaldo. Lo que no, debe rechazarse, porque el interés general tiene que primar.

Cuarto. La participación ciudadana debe ser actuante y constante. Si bien la legislación establece instancias obligatorias de consulta y participación, ellas deben sustentarse en la real voluntad de conocer lo que piensan, requieren y esperan los ciudadanos en el marco de las competencias de los entes territoriales. No debe ser un ejercicio “por cumplir” sino un proceso permanente para “conocer e incidir”.

Se requiere que llevemos los planes a la escala ciudadana y que todos participemos, pues es sobre el horizonte de futuro compartido que se está debatiendo.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net