Opinión / JUNIO 25 DE 2021

Detrás de cámaras

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Reconstruir una historia audiovisualmente desde la mirada de los participantes siempre será un reto, reconstruir la historia de la creación del dosier final enviado a París solicitando la aprobación de la Declaratoria como Paisaje Cultural Cafetero patrimonio cultural de la humanidad, pudo ser el mejor de los guiones realizado hasta entonces si habláramos en el contexto de un audiovisual. El propósito de este ‘guion’ era colorear/dibujar técnicamente ambientes, escenarios interiores y exteriores -arquitectura, naturaleza-, escenografías nativas o foráneas asumidas como propias, vestuarios, costumbres, comida ancestral, expresiones, lenguaje, oficios, personajes y caracterización de personajes entorno a un tema: el café. Era ¨asumir la dimensión ecosistémica¨ visto con cámara objetiva y subjetiva… para que otros, Unesco, pudiera ver, a través de las letras, el paisaje vivido, ese nudo gordiano dispuesto a ser reconocido, a ser declarado. Un paisaje vivo para seguirlo tejiendo colaborativamente, para que siga trascendiendo, evolucionando a los nuevos contextos, a esta nueva historia que estamos escribiendo y es producto de una idea materializada. 

Sábado 25 de junio 2011. Mañana. En radio nacional se anuncia la aprobación de la declaratoria, se enteran algunos taxistas, otros ciudadanos de Colombia y del mundo y algunos profesionales expertos participantes en la solicitud de declaratoria. Se escuchan timbrar celulares… silencio subjetivo, se esbozaban sonrisas, abrazos, lágrimas de felicidad, tensión escénica –esa tensión previa que te activa, te pone alerta y mejora tu rendimiento- por los compromisos de mediano y largo aliento adquiridos, compromisos que permitirían el reconocimiento, la sustentabilidad y la conservación de este, nuestro Paisaje Cultural Cafetero vivo. En otros lugares hubo preguntas; ¿eso para qué?, simplemente no comprendían su significado e importancia. 

Cuenta la leyenda que todo nace de la necesidad de visibilizar y poner en valor la arquitectura de la colonización antioqueña colombiana. La Universidad Nacional, sede Manizales, desde la facultad de Arquitectura solicita apoyo a -en ese entonces- la subdirección de Patrimonio de Colcultura Colombia, que recomienda vincular el proceso de Salamina, Caldas, nombrado Monumento Nacional de Colombia -1982-, con otro hecho cultural histórico de la región –este es el punto de giro en la historia- para incursionar en un proyecto que Unesco lideraba sobre Paisajes Culturales -facilitan bibliografía, referentes culturales alrededor del tema-, ¨se consulta la historia documentada con más de 100 textos escritos por personas que investigaron indirectamente sobre la historia de esta zona, no llamándola paisaje cafetero, pero sí indagando sobre la caracterización económica, social, política y cultural¨. De la consulta y el cruce de información se concluye que el tema era el café, gracias a él y a la riqueza producto se dignificó la región, se produjo esa arquitectura, había huella visible. Ese momento coincide con la crisis institucional de la caficultura -1989-. Desde 1995 hasta 1999 Caldas lideró el proyecto. En 1999, desde el ya establecido ministerio de Cultura de Colombia se propone ampliar el territorio inicial hasta el centro occidente de Colombia. Cada departamento involucrado; Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca, entrega un expediente trabajado con criterios de universidades sumados a criterios de otras entidades, Antioquia y Tolima se retiran del proceso. 

El centro de estudios regionales Crece consolida el dosier, su construcción en contenido e imagen demandó esfuerzo y compromiso. 

El dosier llega a París en primera versión, solicitan ajustes, se envía de nuevo. Unesco envía al Quindío expertas de comités técnicos para validar el expediente final, una arquitecta jamaiquina y otra experta en temas agropecuarios agrícolas de Centroamérica hicieron recorrido por Filandia en algunas fincas sorprendiéndose por la capacidad de supervivencia del campesino y la creatividad de los cafeteros al ver casas elbas, cocinas de fincas; ellas valoraron lo que para nosotros era normal. El recorrido terminó en la finca El Agrado con la llegada de Juan Valdez, figura determinante para el concepto favorable de ellas en cuanto a que nuestro paisaje es particular, excepcional, debe ser reconocido y protegido. Desde el ministerio de Cultura viajan a París a ¨luchar¨ la aprobación... ¡Eureka! Somos declarados. 

Agradecimiento a Juan Manuel Sarmiento, Fabio Rincón, Celina Rincón, Lina Rivas, María Eugenia Beltrán y Gloria Inés Duque por creer para crear, compartir la historia.


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