Opinión / DICIEMBRE 22 DE 2020

Dos hechos relevantes

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Dos hechos han marcado la historia del país este año que termina: la irrupción del virus del covid-19, su expansión como pandemia en el mundo entero y los efectos catastróficos en la vida económica, social y en los seres humanos, millares de fallecidos y un peligroso decaimiento del crecimiento económico y el progreso social. Es un personaje que sigue incólume y en esta Navidad, permanecerá en los hogares como un fantasma que genera horror y muerte; por fortuna, en diciembre llegó la vacuna a los países más desarrollados con un proceso rápido de vacunación masiva que alienta optimismo. No a todos, desde luego, y algunas naciones siguen deshojando margaritas y en el caso de Colombia, el gobierno del presidente Duque anunció el éxito de su consecución y el plan de vacunación, que comienza en cinco etapas, en febrero 2021.

Ya grandes pensadores, historiadores, y analistas como Harari, sopesan el significado que tendrá 2020 en los avatares del futuro, miran las estadísticas y hacen diversas propuestas para el tiempo post -pandemia: las disquisiciones futuras no pueden evitar analizar el impacto de la pandemia en la nueva civilización que surja.

El segundo gran factor es la violencia y el aumento de la inseguridad en todo el territorio nacional. Grupos armados de las llamadas disidencias, de diferentes bandas que llenan de sangre y dolor a la patria, a los ciudadanos indefensos en el campo colombiano, creando una inmensa zozobra y generando caos y miedo; unas veces aupados por el tráfico de drogas que no cesa, otras veces, por el revanchismo y el enfrentamiento residual de fuerzas por fuera de la ley. El gobierno aporta  cifras positivas, pero la sensación de la gente es de susto e indefensión.

Algo similar ocurre con la inseguridad urbana con situaciones brutales de asesinatos por robarse una bicicleta, atraco a mano armada en los buses, raponeo constante en las calles, fleteo; inseguridad en varios frentes, las ciudades atenazadas por hampones que surgen de las barriadas miserables en busca —muchas veces, no siempre— del pan para sus hijos. La Policía en general hace su tarea, pero desde su aprehensión, los reos se ríen porque saben que en tres días volverán a sus andanzas.

Es claro que la política criminal en su conjunto ha hecho crisis y no es el propósito de esta nota ahondar en su análisis; no obstante, si es necesario registrar el pánico generalizado de los ciudadanos por el estado de cosas reinante y la imperiosa necesidad que el gobierno asuma las riendas del orden público y la seguridad ciudadana, con más énfasis, como política de Estado, en cabeza del propio presidente. Creo que al amigo Carlos Holmes Trujillo, le llegó la hora de dar un paso al costado, para empezar.

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A mis queridos lectores les deseo una Navidad en el seno del hogar, con amor y fe, con autocuidado extremo,  con fe en el futuro. Abrazos a todas, todos.


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