Opinión / DICIEMBRE 01 DE 2022

El aquí y el ahora

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Hace unos días, pregunté a un amigo que ha dedicado buena parte de su vida a escribir cuál era la rutina que empleaba para hacerlo. Su respuesta fue más allá. Su confesión me sorprendió, pues lo reconocía como una persona extremadamente impasible.

Comenzó diciendo: “Escribo cada mañana en cuanto haya luz. A esa hora, nadie molesta y el ambiente es fresco. Dispongo de un lugar cómodo para hacerlo. Por costumbre, antes de iniciar, bebo una taza de café”. 

Hasta ahí, había dicho lo que quizás yo esperaba, pero continuó: “La verdad, debería concentrarme más en mi quehacer, en lo que me ocupa en ese preciso instante. Sin embargo, empiezo a divagar hasta caer en una sensación de angustia y preocupación porque imagino que cada desgracia que he leído a través de redes sociales o medios de comunicación puede sucederme a mí o a los míos. De ahí en adelante, mi mente se obsesiona con pensamientos negativos, resultados inciertos o cosas que aún no pasan, pero podrían salir mal”.

Comprendo a mi amigo, pues él, como todos nosotros, libra las batallas propias de la condición humana. Batallas a veces innecesarias, producto de dar por hecho aquello que aún no ha sucedido. Así, vamos perdiendo la posibilidad de disfrutar el aquí y el ahora y fomentando miedos e ideas irracionales y al mordaz crítico interno (implacable y negativo) que alimenta tantos pensamientos excesivos e inútiles. 

Los japoneses emplean la palabra ikigai  (iki, ‘vida’ y  gai, ‘que merece la pena’) para referirse a la razón por la que vivimos. Sobre esta palabra, que es toda una filosofía de vida, se han publicado varios libros. Uno de ellos,  Ikigai-ni-tsuite  (Sobre el  Ikigai), escrito por Mieko Kamiya (1966), es reconocido como la ‘biblia’ sobre el tema. En la obra, la autora explica que esa palabra  es  similar a ‘felicidad’, pero con algunos matices: “Es lo que te permite desear que llegue el futuro, incluso si te sientes mal en el presente”. 

Francesc Miralles, coautor de Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, expone que “[…] en la práctica, el  ikigai  puede ser cualquier cosa: ver crecer a los hijos; ayudar a otras personas; convertir una afición de la niñez en una forma de ganarse la vida. La cuestión es disponer de una especie de brújula existencial que guíe hasta lo más profundo de uno mismo en busca de las pequeñas y grandes cosas que hacen vibrar y le dan brillo a la vida”.

A ikigai, podemos sumar otra expresión japonesa ichigo-ichie, que significa “una vez, una oportunidad… esto que estamos viviendo ahora mismo no se repetirá nunca más”. Una caricatura de la historieta de Charlie Brown (Carlitos) y sus amigos, famosa en Estados Unidos, ilustra a ese personaje junto a su irreverente perro (Snoopy) en un embarcadero frente a un lago. Carlitos le dice a Snoopy: “Snoopy, ¿eres consciente de que algún día moriremos, verdad?”. “Sí”, dice, “pero el resto de los días no”. Hoy puede ser la oportunidad para frenar en seco y disfrutar este presente; luego, no sabemos.


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