Opinión / SEPTIEMBRE 26 DE 2021

El descenso, allí en la esquina

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

En junio de 2013, el Deportes Quindío presentaba como director técnico a Arturo Boyacá. En rueda de prensa, los periodistas indagábamos cómo el nuevo timonel podía salvar la categoría, ya que solo se habían sumado 13 puntos en el primer semestre.

De manera atrevida y pública, le dije al profesor Boyacá que con esa nómina y con el desinterés de Hernando Ángel iba a descender. Varios periodistas de vieja data – esos que siempre tienen la última palabra- se rieron y me preguntaron que si lo había visto en mi bola de cristal.

Cinco meses después llorábamos el descenso… Hay hechos tan contundentes que no se necesita ayuda paranormal para vislumbrar lo que se viene.

Hoy, Quindío vive otra intensa lucha por no descender. Y el dulce se pone a mordiscos porque los dos equipos que están por encima, Pereira y Jaguares, vienen en alza y tienen planteles más completos y experimentados. 

Aquí difícilmente se encuentra la experiencia de hombres como: Carlos Ramírez, Danny Cano, Diego Peralta, Gilberto ‘Alcatraz’ García, Jhonny Vásquez, Henry Rojas, Bryan Castrillón, José ‘Trencito’ Valencia, Franco Arizala y Wilfrido De la Rosa –de Pereira- o Pablo Mina, Héctor Urrego, Nelino Tapia, Yulián Anchico, Sebastián Salazar, Pablo Rojas, Maicol Balanta, Wílder Guisao y Andrés Rentería – de Jaguares-.

Increíblemente, Quindío no “pudo” conseguir refuerzos –que se noten las comillas- y tampoco hizo un esfuerzo por retener a Jáider Riquett, vital en la campaña de ascenso. Si no se iban a traer refuerzos, pues al menos haber conservado a los que estaban.

No contento con su pobre gestión, Hernando Ángel hace poco o nada para cuidar la salud física y mental del grupo: no tiene cuerpo médico en propiedad –ni que fuera un equipo de barrio- y se muestra inflexible y déspota a la hora de parar a Garavito y Quiñones por no aceptar sus condiciones contractuales, sin importar que Quindío se ahogue en medio de las lesiones.

Sumen la ausencia de Brayan Ceballos, quien confirmó que sí está lesionado. Pero no se les haga raro que, en cualquier momento, el jugador sea parado, también, por no aceptar las condiciones de Ángel, aun así a Quintabani le toque poner a Roy Castillo de zaguero.

No vamos a sacrificar al equipo por dos partidos malos; este mismo plantel, hasta con bajas, dio cátedra en varios juegos. El asunto es que lo administrativo vuelve a aparecer. Sigo creyendo que Hernando Ángel quiere tener al Quindío en la A, lo que pasa es que quiere hacerlo invirtiendo pocas monedas y pensando solo en su negocio. Siendo sinceros, eso, en términos prácticos, es otra forma de no querer.

El juego de hoy frente a Medellín no solo es vital por los 3 puntos y por la derrota de Pereira, sino porque, Dios quiera que no, podría ser una evidencia más de esas que hacen que no se necesite una bola de cristal para vislumbrar el futuro. Nos vemos en el Centenario.


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net