Opinión / MAYO 18 DE 2021

El diálogo es el camino

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Es imperioso negociar a la brevedad, una vez establecido el comité respectivo del gobierno y de los organizadores del paro; el país no resiste una escalada de violencia fratricida y la continuación de pérdidas humanas valiosas de jóvenes estudiantes o jóvenes policías: el diálogo civilizado y ponderado es el camino para poner fin al clima de insurrección que se expande por toda la nación.

Se pueden atender las peticiones más sentidas de los colombianos acumuladas con los años, generar alivios al sector agropecuario, no importar productos agrícolas y mejorar el mercadeo de los productos; suspender cualquier proyecto contra los pensionados; ejecutar las mejores políticas que irriguen empleo y educación para los jóvenes, en fin, archivar el proyecto sobre el sistema de salud. No se trata ahora de solucionar completamente los graves problemas históricos y estructurales que nos agobian, pero sí demostrar buena fe y voluntad de llegar acuerdos plausibles para una muchedumbre enfurecida.

Es una realidad palmaria que este y los próximos gobiernos paguen la enorme deuda social con los pobres y los miserables, con empleo productivo y con programas de asistencia social permanente; y es fundamental, alentar vastos y decisivos programas para miles de jóvenes que se encuentran en el filo de la navaja, entre encontrar un camino de estudio y trabajo con estímulos reales, o ser carne de cañón de la delincuencia, el crimen, la guerrilla y el narcotráfico. 

Es probable que el gobierno Duque pensara en soluciones sociales, pero es justo decir que la pandemia se llevó buena parte de su administración; en los meses de su gobierno y en las próximas administraciones, hay que trabajar el tema social con ahínco, para recuperar la economía y ponerla al servicio de los sectores sociales con más desventaja y menos ingresos. 

El malestar juvenil puede ser el de una generación frustrada, muchísimos jóvenes que se han quedado a la vera del camino, inclusive para los que alcanzan nivel profesional pero no tienen empleo; son circunstancias que ha examinado con suficiente ilustración el eminente historiador Eric Hobsbawn(1) y muchos teóricos y políticos como Sergio Fajardo, lúcido dirigente colombiano; muchos de esos jóvenes salen a la calle, con ira e intenso dolor.

El deber patriótico es negociar y llegar a acuerdos posibles pero la insurrección que también se adivina en algunos extremistas, es intolerable porque busca incendiar al país y propiciar el caos; si este es el propósito de algunos grupos caóticos, deben ser combatidos por la fuerza legítima del Estado.

Hernando Jiménez Sánchez

Con mucho dolor registro la muerte del gran pintor y amigo, hijo dilecto de Calarcá, excelso artista y señor de grandes cualidades. Gocé de la amistad de Hernando y pude constatar su pulcritud personal y su talento. A su familia mi solidaridad acongojada y de LA CRÓNICA DEL QUINDÍO. Paz en su tumba.

1 Hobsbawn, Eric. 2013. Historia del siglo XX. Editorial Planeta. 614 páginas. Véase páginas 299 y ss.


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