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Opinión / JUNIO 11 DE 2024

El valor de la paz

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Esta semana se celebró con solemnidad el aniversario de una fecha gloriosa, el llamado día D, el desembarco de Normandía- Francia- con una ofensiva devastadora de tropas norteamericanas, canadienses y británicas, una operación por tierra, aire y mar; las tropas en gran cantidad desembarcaron en cinco puntos de esa región de Francia y, previamente, gracias a la inteligencia militar, habían engañado a los nazis con mensajes falsos y la idea que iban a desembarcar en Calais, más al oriente cerca de la frontera con Bélgica. Fue un desembarco fríamente calculado que comprometió más de 50 mil hombres y todas las fuerzas existentes, desde luego los alemanes reaccionaron, pero un poco tarde, razón que permitió el avance de las tropas aliadas hacia el continente, hecho que empezó a definir los resultados de la cruenta segunda guerra mundial.

El 6 de junio de 1944 el desembarco en Francia, hace ochenta años, iba a cambiar el curso de la guerra, claro está, con muchísimos muertos de ambos bandos, el arribo triunfal de las tropas aliadas a París el 25 de agosto de ese año, con el general Patton a la cabeza.

Fue muy emocionante el acto de la celebración del día D, en las propias playas del desembarco más grande, varios presidentes, dignatarios y altos cargos militares, la presencia maravillosa de los veteranos, testigos vivientes de un destacado hecho histórico; uno de ellos, visiblemente emocionado recordó la muerte de su compañero apenas iniciada la operación, e imprecó con dolor el valor de la paz, preservar la paz en el mundo, con la mirada y la voz de un militar que vivió un sufrimiento insoportable.

Por razones de la geopolítica actual que exhibe la inexplicable posibilidad de otra absurda guerra, fue notoria la ausencia de Rusia, fundamental para el triunfo del frente oriental contra las tropas de Hitler, con su ingreso triunfal a Berlín.

La historia es definitiva para la comprensión de los avatares de la segunda guerra mundial y examinar la realidad actual, con la paz colgada de un hilo y la humanidad asombrada por esos movimientos de guerra, con la inexplicable confrontación entre Rusia y Ucrania y el anuncio de una posible utilización de misiles nucleares.

La voz del veterano de la guerra es la voz del mundo entero: que en un acto de reflexión impere la paz, que la bandera de la paz se enarbole con un propósito universal de buena voluntad. Cruzo los dedos.

Alfonso Rodríguez Duque

Con dolor expreso mi sentimiento de pesar por la partida del ilustre amigo, empresario, gran señor y padre de familia amantísimo. Don Alfonso fue emprendedor, activo y talentoso en los negocios, pero no fue ajeno a las actividades cívicas y al desarrollo de la región que tanto amó. Expreso a sus hijos, nietos, digna esposa y a sus amigos, mi sentimiento de pesar y de los directivos y funcionarios de la Crónica del Quindío. Vuela alto querido Alfonso.

Universidad Nacional

El gobierno le está dando a la más importante universidad del país, un tratamiento inaceptable que, como egresado, me produce estupor y tristeza. Ojalá impere la cordura.


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