Opinión / JUNIO 03 DE 2022

En manos de filibusteros

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Habitualmente se formulan y exponen mágicas y sesudas propuestas de parte de los prodigiosos administradores del sistema de salud colombiano, todo encaminado a superar la crisis que tiene en cuidados intensivos a casi todos los hospitales públicos. 

Proponen implementar nuevas cargas tributarias al tabaco, licores, bebidas azucaradas, cigarrillos electrónicos y el uso medicinal del cannabis y que el recaudo de estos impuestos servirá para superar la crisis de la salud y sanear la red hospitalaria pública. 

La dinámica económica ha demostrado que la imposición de gravámenes genera un efecto contrario, rebaja el consumo. 

En consecuencia, el recaudo no será el esperado, y el efecto seguirá siendo disminución del recaudo y más déficit fiscal en los establecimientos hospitalarios, que seguirán siendo inviables. 

La problemática financiera de la salud no está en la falta de los recursos financieros, esta deriva del incumplimiento de las EPS en el pago de la carretera morosa, que pagan cuando les da la gana, como les da la gana y que hoy se refleja en la situación de cierre de los establecimientos hospitalarios y de servicios de salud. 

El meollo del asunto no es la imposición de más cargas tributarias. Lo que corroe al servicio de salud es la corrupción e ineficiencia de las empresas promotoras de los servicios de salud (EPS), que al cabo de varios meses e incluso años de reclamaciones por parte de hospitales y clínicas responden, sin inmutarse, que no tienen con qué pagar y no pasa nada. 

Los hospitales de Colombia y del Quindío están al borde del cierre total, porque las EPS deudoras no pagan a tiempo, o no pagan, porque fueron cerradas y liquidadas y esas deudas están perdidas e incobrables. No hay quién responda y los gobernantes pareciera no inmutarse, solo cuando revienta el problema, salen a disertar apacibles planteamientos que solo son quimeras. 

Así es que toda acción conducente a remediar al desahuciado sistema de salud colombiano, solo serán pañitos de agua tibia que paliarán su inevitable colapso.   

Más que generar cargas arancelarias al consumo de bienes y servicios, se debe erradicar la ineficiencia y corrupción de las EPS, liquidar esas fachadas con patente de filibusteros y pensar de una vez por todas en la implementación de un sistema ecuánime y eficiente que permita de verdad que la salud en Colombia sea un derecho fundamental. 


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