Opinión / JULIO 26 DE 2021

Encuentro con el libro

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Durante la semana anterior se llevó a cabo en Cartagena de Indias la Feria Latinoamericana del Libro FELICAR, evento que de manera tanto presencial, como virtual, reunió a escritores de diversos países y presentó ante toda clase de públicos, varias maneras de ser de la literatura y nuevos libros que han nacido de almas sensibles y mentes inquietas, para buscar un espacio en la magnífica historia universal de las letras.

En estos tiempos de aislamiento social e imperio de la virtualidad, muchos eventos literarios han ocurrido con apoyo en las tecnologías  y es positivo, porque la pantalla se convirtió en una ventana hacia la fantasía, la poesía y las diversas y hermosas maneras de ser de la palabra. Sin embargo, nada suple la magia del libro que se abre ante los ojos ávidos, nada reemplaza el aroma perfecto de las páginas marcadas por la tinta y la sensación de contacto con una historia, un sueño o un viaje a otros mundos. Nada sustituye al libro físico, por eso, es maravilloso disfrutar los espacios para el encuentro con él, que lentamente van volviendo, ahora en Cartagena de Indias, pronto en Cartago –Valle del Cauca–, luego en Bogotá –vuelve la FILBO presencial en agosto, maravillosa noticia– y después en Paipa –Boyacá–, que tendrá su Feria en el mes de noviembre.

¿Por qué y para qué el encuentro con el libro?

Primero. Porque leer es la mejor manera de alimentar el pensamiento, enriquecer la mente, ampliar el universo interior, fortalecer el vocabulario y crear nuevas ideas. La lectura es el mejor hábito para el cerebro, estimula la inteligencia y permite el desarrollo de habilidades inimaginables y fabulosas. Lamentablemente, el apogeo de la tecnología y la gran cantidad de tiempo que dedicamos a interactuar con ella, ha disminuido el espacio disponible para la lectura y muchas personas han cambiado los textos por las pantallas, perdiendo valiosas oportunidades para crecer intelectualmente.

Segundo. Porque la lectura genera gozo para el espíritu. Una buena lectura alimenta el alma, permite tomar contacto con otros universos y crea inquietudes poderosas que elevan los niveles de pensamiento. 

Tercero. Porque la lectura conecta a las personas con muchas emociones. El asombro, el suspenso, la alegría, la tristeza, la nostalgia… tiene su mejor hábitat en los libros, algunos tan bien escritos y colmados de significado, que al pasar nuestros ojos por sus líneas – y dejar hundir la mente en ellos –, podemos recrear en nuestro interior lo que el escritor transitó y lo que los personajes están viviendo. Es posible exultar de gozo o experimentar la más profunda tristeza cuando realmente nos compenetramos con un libro y hacemos nuestras sus ideas.

Cuarto. Porque la lectura incrementa nuestra cultura. Magnífico verso que podría servir como lema de una Feria del Libro o de una campaña de promoción de la lectura. Nos hacemos más cultos cuando leemos, conocemos nuevos mundos, nos aproximamos a otras civilizaciones, podemos tomar contacto con momentos impresionantes de la historia, visitar ciudades y países que jamás hemos mirado, dibujar en el pensamiento paisajes y parajes que nunca se incorporaron en nuestras pupilas, remontarnos incluso fuera del planeta… todo gracias al encuentro… con un libro.


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