Opinión / AGOSTO 10 DE 2021

Entre la guerra y la paz

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Colombia prisionera entre la guerra y la paz, una de las afirmaciones del notable historiador e investigador Gonzalo Sánchez Gómez, en su último libro1, meritorio estudioso, primer director del Centro de Memoria Histórica donde realizó una tarea descomunal y valiosa, Gonzalo afirma, además, que “Ni aún ya firmados los Acuerdos de paz con las Farc fue posible convencer a los colombianos de que esa negociación era social y políticamente deseable”; y es claro, agrego, que amplios sectores no están convencidos de la paz como instrumento definitivo de desarrollo social y económico.

Un concienzudo informe de la Contraloría General de la República considera que implementar definitivamente la paz duraría once años y hace un análisis punto por punto, de los avances en reforma rural, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, víctimas y mecanismos de implementación y verificación, todo ello para afirmar que se ha ejecutado un 60% de lo propuesto, encontrando varios hallazgos, como se esperaba. 

Sobre este informe Emilio José Archila —alto consejero para la Estabilización y la Consolidación— contestó, entre otras cosas: “Hemos hecho mucho con recursos para acciones concretas como la reparación integral de las víctimas, en los programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, apoyo a la reincorporación de combatientes, en desarrollo rural y en apoyo de sustitución de cultivos” 2, avances serios y verificables en torno al informe de la Contraloría.

Dos visiones frescas sobre el hecho histórico más importante de los últimos años, la consolidación de la paz con las Farc, firmada por el expresidente Santos y Rodrigo Londoño, con las dificultades enmarcadas en su avance y dos hechos protuberantes que son menester añadir: La existencia y notorio crecimiento de las disidencias, fuertemente armadas y con creciente número de sus miembros, que por momentos hace pensar que esas disidencias eran antiguos exFarc que siguieron en el combate, con las caletas previamente guardadas de armas, vituallas y dinero y, en segundo lugar, la matanza de antiguos miembros de ese grupo, excombatientes desarmados en las zonas de reincorporación.

Sánchez Gómez trae a cuento la estupenda frase del analista Israelí Shlomo Ben Ami : “La guerra la hacen los guerreros, la paz la hace la sociedad”, añadiendo su propia consideración sobre la necesidad del diálogo democrático, la discusión racional y amable y no el enfrentamiento hirsuto, inclusive la muerte del adversario.

En mi caso, le aposté a la paz y le sigo apostando, para alcanzar una sociedad más igualitaria y pacífica para mis hijos y nietos, para los descendientes de las actuales generaciones, para los colombianos de buena voluntad; desde luego en algunos puntos no hay avances, en otros sí, en su conjunto ahora se ve una mejoría en los caminos y en la vida social de la patria. Avancemos.

1 Sánchez Gómez, Gonzalo. 2021. Caminos de guerra, utopías de paz. Colombia : 1948-2020. Ed. Crítica. 

2 El Tiempo. 05-08-21


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