Opinión / AGOSTO 06 DE 2022

¿Estamos preparados para sequías?

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La estación de verano por la que atraviesan en el hemisferio norte ha puesto en evidencia una vez más el incremento progresivo de los efectos dramáticos del fenómeno de calentamiento global inducido por la actividad tecnológica humana. En el sector urbano el calor canicular ha sido asfixiante y alcanzó cifras récord este año, por ejemplo, 40,3 °C en Reino Unido y 47 °C en el norte de Portugal.

Además, la sequía severa, incluso extrema en algunas regiones, ha puesto en dificultades a casi todas las ciudades en Europa y los Estados Unidos debido a las restricciones en el suministro de agua. Adicionalmente, los incendios en cascada en diferentes partes del planeta tienen consecuencias a largo plazo en los ecosistemas, lo cual refuerza este fenómeno climático.

Los impactos de la sequía en el sector rural hacen que el conjunto de la situación sea aún más preocupante y dramática, pues la producción agrícola se ha visto seriamente afectada.

La climatología enseña que los fenómenos meteorológicos están interconectados, así, los ciclones y las sequías en el norte del planeta tendrán efectos en toda la biosfera y, en consecuencia, en nuestro clima regional. De acuerdo con el documento de Naciones Unidas «La sequía en números, 2022. Restaurar para estar preparados y resilientes»: más de 10 millones de personas han perdido la vida a causa de grandes sequías en el último siglo.

Esto ha causado varios cientos de miles de millones de dólares en pérdidas económicas en todo el mundo, y las cifras van en aumento. Pese a que en Colombia llevamos cerca de 3 años del fenómeno de la niña, caracterizado notablemente por la persistencia de lluvias en el pacífico ecuatorial, el documento señala que «en los dos últimos años (2020 y 2021) se han registrado déficits de precipitación generalizados en todo el continente suramericano» ¿Estamos regionalmente preparados para hacer frente a probables sequías?

Según el documento «Acciones de adaptación al cambio climático en Colombia» del Ideam, el departamento del Quindío está en el rango medio de capacidad adaptativa. Este rango es por sí mismo alarmante. Sin embargo, el tipo de desarrollo que se realiza en el departamento muestra un alto grado de indiferencia respecto a la amenaza de sequías.

Tomemos como ejemplo dos sectores de relevancia: en el sector agrícola persiste la imposición y promoción del modelo de producción basado en el binomio monocultivo/agroquímicos de síntesis a pesar de los demostrados efectos nefastos que este modelo productivo genera en los ecosistemas y en la salud pública. Por otro lado, en el sector de la construcción se constata un crecimiento importante socialmente justificado en la generación de empleo, pero este crecimiento es muy inquietante en términos del uso de los ecosistemas, en particular de los ríos.

La irresponsabilidad medioambiental de la que hace prueba el sector de la construcción se percibe en el hecho de que hay municipios donde el auge de la construcción está generando dificultades en el suministro de agua a los hogares, aun así, los proyectos de construcción en estas localidades parecen no tener límite. Es urgente una intervención política en estos asuntos, si la corrupción cede el paso. 
 


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