Opinión / MAYO 21 DE 2022

Fluye como agua

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El planeta Tierra es llamado planeta azul, por su agua. El agua tiene sentido espiritual; se relaciona directamente con las emociones; con la creatividad; con la comunicación; con el campo áurico, los chacras. Masaru Emoto tiene un estudio destacado en torno a los mensajes ocultos del agua y sus reacciones frente a las vibraciones, a la música. El 70% del cuerpo humano es agua. Según su SDT, sobresale el agua Hildon -británica-; Vichy Catalán -española-; ROI -slovenica-; San Vicente -colombiana-. En algunos países como Francia ya se reconoce que el agua es un bien común, no un negocio. Es un bien fundamental para y en la vida.

Hoy les comparto la historia de Amílcar Ortez Quintanilla, un hombre que nació hace 35 años en El Salvador; un hombre que hasta los 20 años vivió junto con su familia sin agua potable -El Salvador se considera corredor seco dentro del planeta, a pesar de ser un país tropical el agua es escasa-, situación que marcó su vida, recuerda que sus hermanos mayores debían ir al pueblo cargar el agua en canecas con bueyes, solo hasta el 2010 tuvieron agua potable en su casa, “siempre he creído que el agua es un vital líquido, si hay agua, hay vida”. Trabajó para Visión Mundial de El Salvador y abogó para desarrollar un proyecto de agua potable en una comunidad, sin embargo no fue escuchado, no pudo ayudar aunque la oficina tenía el recurso no apoyó la iniciativa -siendo su lema “lavado de manos”-, las comunidades que podrían haberse beneficiado lavan loza y otras cosas del hogar en el agua con la que ya lavaron el maíz, Amílcar pudo constatar que allí una caneca de 15 litros tardó en llenarse una hora, esto lo hizo decaer frente a la posibilidad de poder cuidar el vital líquido… “si no cambiamos, si no cerramos el grifo al cepillar los dientes, entre otros, estamos desperdiciando el recurso hídrico, esperar que grandes empresas cambien no es la única manera de aportar, en cada persona está la oportunidad para cambiar el destino” personal, regional, mundial.

Amílcar es Licenciado en Ciencias Jurídicas,  tiene maestría en Docencia Universitaria, Diplomado en Administración Pública, su vida ha sido cimentada por el estudio. Trabajó durante 6 años en Visión Mundial, ahora trabaja en su casa con el ganado y el café de su hermano quien aporta a la tecnificación; el maíz se da por parte de su padre; Amílcar tiene 700 árboles de cacao y proyecta dar aporte a la transformación de la semilla. Es introvertido, creció en el seno de una familia conformada por su madre Ana Zulema Quintanilla, su padre Juan Pablo Ortez y siete hermanos -uno ya falleció, describe su muerte como “un golpe duro en la vida que hay que aguantar, soportar porque todos pasaremos por ello”-. Dice que los valores y principios son inculcados por la familia, la religión -independientemente de cuál sea-. Es un hombre que la vida y sus caminos trae a aprender a nuestra tierra, el Quindío Colombia, actualmente estudia con la Fundación Panaca, Amílcar es beneficiario de un proyecto APC Colombia, viene a aprender para implementar y hacer transferencia de conocimiento en El Salvador. Al referirse a su país, lo ve como un pequeño país que hasta ahora se destaca  gracias a la gestión del presidente Nayib Bukele.

Siendo pequeño fue llevado al mar por sus padres, ellos le obligaron a entrar al agua, Amílcar sintió que se ahogaba, hecho que se convirtió en un trauma para él. Más adelante supera su trauma, aprende a nadar con la Cruz Roja Salvadoreña desde el área de guardavida, volviéndose parte de ellos como voluntario en playa El Cuco y playa El Espino, ahora el agua le relaja, ahora motiva a jóvenes a ser parte de la Cruz Roja Salvadoreña cuyo lema es “ayudar a quien sufre y a quien llora, cualquier padecimiento que esta persona tenga”. Amílcar es consciente que es posible ayudar a alguien de muchas maneras, escuchando, tratando de comprender lo que pasa un niño, una niña, un joven que no ha sido escuchado, escuchada. ¿Su deseo de ayudar nace en la falta de agua potable y cuestionar cómo es posible que algunos la tengan y otros no? en conocer pensamientos y estar a hombros de gigantes como la madre Teresa de Calcuta: “poder sacar un valor dentro del alma y el corazón y podérselo dar a otra persona, eso le llena, le satisface, es el ser humano quien le da valor a las cosas que no lo tienen, comprender qué estamos haciendo? por qué y para qué nacemos?”

Amílcar reconoce y valora el conocimiento y experiencia que tenemos los colombianos sobre el café, sobre la importancia de saber lo que se tiene para dejar de buscar, para ser buscado, posicionando el producto, el servicio en un lugar donde sea reconocido, valorado, donde deje huella.

Hoy la invitación es a valorar lo que tenemos, a conservar.

Hoy te invitamos a retroalimentarnos, te invitamos a conferir conocimiento vivo, a compartir esta columna. Agradecimientos a APC Colombia, ACOPRO-AMATE cooperativa de cacaoteros de la sierra, El Salvador. [email protected]

Por: ICAB - Gestora cultural


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