Opinión / DICIEMBRE 07 DE 2021

Gobernador, trato digno, solo eso

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Durante mi ejercicio periodístico nunca le he solicitado a ningún gobernante el retiro de algún funcionario, menos aún de un colega —no me corresponde esa labor— por lo que esta columna de opinión no tiene esa pretensión; si es que, en algo es tenida en cuenta, debe serlo con estas consideraciones. Es evidente que, cada día las dinámicas sociales y de gobierno son influenciadas por los medios de comunicación, ahora más con la irrupción de la Internet y otras redes sociales, lo que convierte el ejercicio periodístico más exigente y complejo; de allí la importancia de un profesional del periodismo para que se encargue de la oficina de prensa, que proyecte, consolide y visibilice todos los asuntos afines a la comunicación, y su relación con los periodistas y generadores de opinión, por lo que, la tendencia actual es que, el director de comunicaciones de una empresa, gobernación, alcaldía, institución académica o cualquiera otra, sea además de periodista, un relacionista público debe ser el comunicador, poseedor de reconocimiento en el gremio periodístico, con solvencia moral y con atributos comunicacionales para una adecuada relación con sus pares. Sin embargo todo indica que, el gobernador Roberto Jairo Jaramillo Cárdenas no le otorga el valor real a la comunicación de su gestión, o que poco le importa el desempeño de la oficina de comunicaciones, pues luego de recibir toda clase de críticas por la designación de Catalina Toro Romero, como directora de comunicaciones en reemplazo de Ricardo Medina, —de quien se dice es su recomendada— la respuesta inmediata fue: “ Soy un convencido que los jóvenes tienen todo el potencial para dar lo mejor de sí, confío de verdad en las grandes cosas que pueden llegar a hacer para mejorar los procesos, los gobiernos y el país”. Se equivoca Jaramillo Cárdenas, ya que esas consideraciones no están en discusión; lo que sí ha generado debate, es que la comunicadora ha tratado con desdén, arrogancia y soberbia a la prensa regional, y usted lo sabe bien gobernador, pues yo le reenvié algunos de los pronunciamientos de Catalina Toro, en contra de los periodistas, en los que es ofensiva, injuriosa y altanera; pues no solo esgrime con altivez su efímero paso por dos o tal vez tres medios de comunicación nacionales —asunto que es meritorio, pero que ella empaña con su arrogante actitud— sino que, denuesta del periodismo quindiano, al que califica de bolsillo y acomodado. Para aliviar las tensiones generadas, usted gobernador debe retornarle a la dirección de prensa su esencia natural perdida, como es la de comunicar con respeto, dignidad, responsabilidad social y rigor informativo; y debe reflexionar en la inestabilidad de esa oficina, demostrada con los tres directores en escasos dos años de gobierno. Y no olvide gobernador que, quién dirige prensa en la gobernación es el vocero de la administración departamental, ante los medios de comunicación y la comunidad en general; lo que exige, más allá de ciertas capacidades profesionales, un adecuado, respetuoso, digno y armónico trato con los colegas; virtudes que han demostrado no posee Catalina Toro y sus antecesores en este gobierno. 


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