Opinión / JUNIO 04 DE 2021

Gobiernos y literatura light

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Los filósofos analizan el funcionamiento del mundo, a través de los diferentes aspectos de la conducta de los hombres. De ahí, de sus características metafísicas, sacan conclusiones y hacen sugerencias. Quienes tienen la responsabilidad de conducir y administrar las naciones desconocen tales ideas; y si han oído hablar de ellas no las aplican, por sabias que les parezcan, porque hay cosas más urgentes, que necesitan resolverse de inmediato. Quienes tienen tiempo de analizar los principios filosóficos carecen de influencia, por lo que la sabiduría termina por convertirse en pieza de museo, que la gente admira pero no le encuentra ninguna utilidad práctica. Uno de esos filósofos, en la tercera década del siglo XX, decía: “(…) lo viejos son menos aptos que los jóvenes para comprender las fuerzas nuevas, y más idóneos que ellos para apreciar los métodos que están perdiendo su importancia”. Eso explica que la política tienda a ser más curativa que preventiva y que la planificación sea subalterna. “Lo urgente no deja hacer lo importante”, es la constante de un sistema cada vez más acelerado; una producción de desechables para atender el mercadeo de volúmenes de ventas; y una dirigencia improvisada que exhibe títulos conseguidos en cursos exprés.

Trasladadas las inquietudes anteriores a la literatura, se ha impuesto la moda de publicar libros basados en hechos que son noticia, producidos a las volandas, casi al mismo tiempo que suceden, referidos a sensacionalismos y a personajes que son noticia por sus actuaciones, buenas o malas, de impacto en los medios de comunicación y en las redes, que son las que orientan por estas calendas los destinos de la humanidad.

Mientras los escritores de oficio tocan puertas en las editoriales con sus novelas, ensayos y otros trabajos literarios de mérito para que se los publiquen, sometidos a condiciones degradantes; los académicos hacen cola en los planes de las universidades; y los nóveles escritores buscan padrinos para acceder a los programas de las dependencias culturales de los gobiernos, cualquier periodista avisado escribe un libro sobre hechos relacionados con las hazañas de criminales famosos, vedetes de vida escandalosa, playboys excéntricos, ostentosos y trashumantes de casinos, recepciones de élite y cabarets de lujo, busca un profesor de español que pula el texto y las editoriales se lo rapan para convertirlo en best seller. Igual sucede con hijos de famosos fallecidos, que, no contentos con las riquezas heredadas, deciden publicar libros sensacionalistas sobre las vidas de sus padres. Sistemas de gobierno improvisados y literatura de oportunidad son como alimentos y bebidas light: sin nutrientes e insípidos. 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net